Pedro Sánchez tiene una opción alternativa y es convenir con el Partido Popular. Esta es la idea que el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, puso el día de ayer en patentiza al ofrecer al jefe del Ejecutivo, nuevamente mas esta vez frente a las cámaras, un acuerdo para la aprobación de las cuentas del Estado. La condición que el líder de la oposición puso fue que rompiese con el secesionismo. «Usted escogió de forma libre a sus asociados para la investidura, mas si ahora escoge otra vez a exactamente los mismos para los Presupuestos es pues desea. Ya no tiene excusa», destacó Casado. «Deje de reservar el diálogo como premio a la minoría radical y siéntese a conversar con la mayor parte moderada, que es la que le resulta conveniente a España», le instó, y tendió la que dibujó como la única mano «que va a poder eludir que caiga al vacío».

Como ya sucedió el primer día de la semana a lo largo de la entrevista que los dos sostuvieron en La Moncloa, Sánchez dio la muda por contestación a esta oferta pública y su silencio retrató negro sobre blanco las preferencias del líder socialista. El jefe del Ejecutivo viene acusando a Casado de haberse extremado cara la derecha cuando el Partido Popular abraza distancia con Vox, mientras que el Partido Socialista abona su coalición con Unidas Podemos y ERC. El día de ayer, aparte de no tener en consideración la propuesta del líder de la oposición, el presidente del Gobierno advirtió que su pretensión es sostener su alianza actual y llevar con ella la legislatura a término.

«Tenemos 4 años por delante de legislatura, 4 años de Gobierno. ¿No se le hará a un poco largo estar entre la bronca y el bloqueo a lo largo de estos próximos 4 años?», espetó a Casado ya antes de solicitarle un acuerdo para la renovación del Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional. El cambio de los dos órganos se ha transformado en prioritario para el Ejecutivo y el Partido Popular tiene capacidad para vetarlo. Sánchez, que no se aguardaba la oferta del presidente del Partido Popular, tiró del argumentario dispuesto para armar su contestación puesto que el interrogante registrada por Casado se refería originalmente al desempleo.

El jefe del Gobierno contestó de esta manera con una retahíla de datos económicos entre aquéllos que resaltó la tasa de desarrollo ecónomico, la creación de nuevos puestos desde su llegada a La Moncloa, el desarrollo del empleo femenino y el porcentaje de contratos indefinidos, sin recalar en la desaceleración. «La economía de España medra y se crea empleo», defendió Sánchez provocando la negación de múltiples miembros del Congreso de los Diputados de la derecha. Y como en los 2 últimos días, sostuvo la estrategia de retratar al Partido Popular como un partido infiel a España. Sánchez instó a Casado a desamparar el bloqueo para hacer una oposición «leal, útil a los españoles y desde la discrepancia racional y razonable mas asimismo desde el gran sentido de Estado que precisa el país».

Los vídeos del «Delcygate»
El controvertido encuentro entre el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, ocupó una parte del frente a frente entre Casado y Sánchez. El líder del Partido Popular solicitó al jefe del Gobierno que «se deje de mentiras» y le acusó de «bloquear hasta la verdad», razón por la que justificó la demanda del Partido Popular frente a un juzgado de guarda «para que no destrocen las pruebas de la reunión», en referencia a las grabaciones de seguridad del aeropuerto de Barajas. «Y semeja que el juez ha encontrado rastros de delito», advirtió Casado.

El líder del Partido Popular denunció que la llegada del líder socialista al Gobierno ha dado paso a «la paradoja» de que mientras que «los gerifaltes chavistas traen maletas y dinero a España, la inversión internacional se cae un 80 por ciento». Sánchez eludió contestar a cualquier alusión al caso Delcy.

Fuente: ABC.es

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