Hoy, es de saber común que el empleo del cinturón de seguridad es obligatorio. Este dispositivo es el factor de seguridad pasiva más eficiente de los automóviles y el que más vidas ha salvado. Mas lo que semeja lógico para unos, prosigue siendo una materia pendiente para otros.
La Guarda Civil alertó hace algunos días por medio de su cuenta de Twitter de una técnica muy peligrosa para eludir ser sancionado: las camisetas antimultas. Si bien parezca imposible, hay personas que en lugar de abrocharse el cinturón de seguridad, deciden ponerse una camiseta de color blanco con una franja en diagonal negra que imita este elemento de seguridad para de esta manera eludir ser multados por las cámaras o bien los controles de tráfico.

En el tweet, la Guarda Civil escribía: “Si no te cogen la “camisetita antimultas” igual eludes una demanda, mas… ¿te salvará la vida en un accidente? El cinturón de seguridad ha salvado muchas”. Pese a que esta prenda se lanzó al mercado hace más de 25 años, estos días ha vuelto a ser nueva, sobre todo por el riesgo que supone emplearla.

Más o menos 105 países ya tienen leyes que fuerzan al empleo obligatorio del cinturón de seguridad por la parte de todos y cada uno de los ocupantes del vehículo. Además, la OMS expresa la necesidad de que el resto de países asimismo legisle sobre este aspecto.
Pero las trampas todavía pueden ir más allá. Hace unos meses charlamos sobre el truco que ciertos automovilistas emplean para circular de forma más veloz por el carril Autobus-VAO (Vehículo de Alta Ocupación). Esta clase de carril se emplea con la meta de descongestionar las vías de acceso en ciertas grandes ciudades españolas, cuyo sentido de circulación, horario de empleo y mínimo de pasajeros requerido por vehículo puede ser variable. Para poder emplearlo lo frecuente es que en el vehículo deban viajar cuando menos 2 ocupantes. Esto fuerza al conductor a ir acompañado.

No obstante, ciertos automovilistas solitarios han recurrido al ingenio para procurar sortear los controles. Una de las soluciones usadas es la de poner un maniquí apropiadamente arreglado en ciertas plazas del automóvil. De todas maneras, este truco no siempre y en toda circunstancia surte efecto. Y es que por norma general la inmovilidad del muñeco habitúa a levantar las sospechas de los agentes.
El artículo 35.1 del Reglamento General de Circulación recoge que “la utilización del carril habilitado para VAO queda limitada a motos, turismos y automóviles mixtos amoldables, y está prohibida, por lo tanto, al resto de automóviles y conjuntos de automóviles, incluyendo los turismos con remolque, como a viandantes, ciclos, ciclomotores, automóviles de tracción animal y animales”. De ahí que, se preven sanciones de 200 euros para los conductores que no respeten la regla.

Hoy, es de saber común que el empleo del cinturón de seguridad es obligatorio
(tmprtmpr / Getty)

Esto es lo que sucedió este verano a la conductora de un Volkswagen Polo que circulaba por el carril VAO de la A6, en dirección la capital española. La mujer llevaba en la parte posterior un maniquí con perfección caracterizado, con una peluca y la cabeza orientada cara el interior. Su obvia rigidez alertó a la patrulla de la Guarda Civil que estaba efectuando tareas de vigilancia en el quilómetro 17.200 de la citada vía. Esta infracción le supuso una multa de 200 euros.
Este no es el único caso de personas que recurren a la picaresca para simular que van más ocupantes de los que realmente viajan. Ya hemos visto previamente a otros conductores que han recurrido a trucos afines. Uno de ellos, salió a la luz pública en 2016. El infractor cometió múltiples fallos que hicieron saltar las alarmas a los agentes: primeramente, llevaba en el asiento del copiloto el maniquí de un pequeño pequeño (la normativa lo prohíbe); y, seguidamente, lo llevaba abrigado con una chaqueta polar en pleno mes de junio.

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