«Cada pueblo juega según su manera de ser»


En los últimos años, el aumento de los libros dedicados a temas deportivos y, en especial, al mundo del fútbol, ha sido elevado, pero estos más de 150 años de existencia del deporte rey dan para infinidad de escritos. El último que ha visto la luz aporta a esta infinita librería una visión peculiar: «Han sido seis años de trabajo. Empecé a pensar en este libro cuando estuve en Múnich siguiendo el Bayern de Guardiola. Ahí, sobre todo con el cuerpo técnico de Pep -Domènec Torrent, Carles Planchart y Lorenzo Buenaventura- nos surgen decenas de preguntas como por qué surgió la defensa zonal, por qué los laterales los pone Pep por dentro si siempre han ido por fuera, por qué esto, por qué lo otro…

Preguntas no académicas que te sueles hacer cuando estás viendo los entrenamientos», detalla Martí Perarnau, autor de ‘La evolución táctica del fútbol 1863-1945’ (Editorial Córner).

Martí, atleta olímpico en Moscú 1980, y posteriormente periodista, comunicador, gestor y escritor estuvo durante la temporada 2013-2014 empotrado en el Bayern, durante el primer año de Guardiola como técnico bávaro, tiempo que luego plasmó en el ‘best seller’ ‘Herr Pep’. Durante aquella experiencia también se despertó en él el deseo de conocer el código genético del fútbol, y el resultado es este libro: «Las preguntas que yo me hacía no tenían sencilla respuesta. Yo buscaba respuestas tácticas, no hacer un libro de historia. Quería coger la vertiente táctica de cómo se ha ido desarrollando el juego, pero hablamos de una época de fútbol invisible». Los primeros cincuenta años de fútbol están contados en hemerotecas de distintas partes del mundo. Libros y escritos periodísticos de la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX, época en la que no existía el fútbol en imagen, motivo por el cual quiénes escribían de fútbol tenían que describir con absoluto detalle lo ocurrido y, además, se permitían la licencia de decirle a los jugadores qué cosas habían hecho correctamente o qué debían cambiar: «En estas hemerotecas desperdigadas por el mundo hay un material riquísimo en el que te encuentras una descripción muy detallada y precisa de qué hacía cada equipo, cada jugador, por qué zonas del campo se movían… Si un futbolista debía haber dado un pase, un disparo, un pelotazo… Ha sido fabuloso llegar a todo este material con el que he tratado de hacer un puzle, y el resultado ha sido este libro».

‘La evolución táctica del fútbol’ llega hasta 1945 porque ya en ese año, según Martí, todo lo que conocemos hoy se había inventado. Es cierto que desde 1945 aún mucho por contar, pero ya entramos en el fútbol visible: «Considero que los grandes inventos del fútbol ya se han producido. A nivel técnico ya se hacen bicicletas, chilenas, regates… Todo el catálogo de gestos técnicos que hoy vemos, con una clara evolución estética y de velocidad, claro. Eso es normal. Y a nivel táctico está también todo inventado. Ya ha nacido la orientación ofensiva y defensiva, la ideología proactiva y reactiva, los líberos, los extremos a pierna cambiada, el cerrojo, el contraataque…». Para contar todo esto, Perarnau se deja guiar por el falso 9, a su juicio la figura del fútbol más misteriosa y enigmática: «Aglutina los cuatro grandes elementos del fútbol: balón, tiempo, espacio y engaño. Todos recordamos a Messi de falso 9 en el 2-6 del Bernabéu en el año 2009. Medio mundo elogiando aquel descubrimiento de Guardiola», pero no fue así. El primer falso 9 de la historia fue el uruguayo de Peñarol José Piendibene, en 1910: «La confusión que produce el falso 9 no la produce un portero, un defensa central, un lateral, el delantero… En 1953, cuando los húngaros aplastaron en Wembley a Inglaterra, también lo hizo con un falso 9. Me parece una figura tan misteriosa y tan confusa que me parecía ideal para llevar el recorrido del libro». Ha habido hasta un falso 9 que inventó un entrenador asesinado en la II Guerra Mundial. Jozsef Turay, panadero de profesión a la vez que futbolista del Ferencvaros de Toth-Potya, fue el primer falso nueve de la historia del fútbol húngaro. Su inventor, Toth, fue tiroteado por fascistas húngaros a las órdenes de tropas nazis en la madrugada del 6 de febrero de 1945.

Perarnau también cimenta su libro en los dos caminos ha seguido el mundo del fútbol desde su nacimiento en 1863: «El origen táctico del fútbol está en el reglamento inglés. De ahí surge, estrechamente relacionado con la manera de ser de los ingleses en ese momento, es decir el Imperio británico, el juego directo inglés, que es uno de las dos grandes rutas de la historia del fútbol. El segundo camino, más de acuerdo con su carácter más asociativo y cooperativo, es el juego de pases escoces. Ambos lo exportan a todo el mundo y en las grandes escuelas donde eso fructifica, con gran eficacia de resultados, y de identidad y personalidad, son Uruguay, Hungría, Austria, Italia y las Islas británicas», detalla Martí. ¿Y España? Nuestro país no forma parte de todo esto: «Le sucede a otros países que también hoy son potencial mundiales, España no muestra una participación especial ni significativa en las raíces tácticas del fútbol».

De aquellos dos caminos para jugar al fútbol, aparece la pirámide de Cambridge, el mediocampo de ataque, el líbero uruguayo, el cerrojo suizo o el 3-2-5 argentino. Todas, tácticas unidas al lugar dónde se estaba jugando: «Es una de las claves del libro. Cada pueblo juega según su manera de ser. Los futbolistas ingleses del siglo XIX son los hijos de aquellos jinetes que murieron en La carga de la Brigada Ligera. Por lo tanto, son hijos de héroes y cuando juegan al fútbol quieren ser hijos de héroes y, además, héroes individuales y no colectivos. Ellos interpretan el fútbol como deporte individual y los escoceses como colectivo. En cada pueblo se mezcla cultura, forma de ser, carácter, política, clima… No se juega igual en Brasil que en Finlandia».

Uno de los ejemplos más contundentes es la selección austríaca de la década de los treinta, el famoso Wunderteam de Matthias Sindelar, considerado el mejor futbolista de la historia de Austria: «Ellos tenían un estilo de juego que era conocido por bailar con el balón en los pies. Los vieneses tenían claro que su selección debía jugar como artistas porque para eso formaban parte del país de Hayden, Mozart o Strauss. De ahí que el día que le ganan 3-1 a Suiza jugando un fútbol no muy vistoso, los 60.000 aficionados presentes en el estadio abroncaran a sus jugadores. Esto es como si un violinista falla una nota en el Musikverein de Viena. El Wunderteam debía jugar como artistas porque así se sentían los austríacos de aquella época. No valía ganar si no bailabas como te tocaba bailar».

90 muertos por la inexistencia del penalti

El reglamento también ha tenido una clara influencia en las raíces tácticas del fútbol. Hoy nos parece cotidiano pitar un penalti o señalar un fuera de juego, pero no siempre fue así. Su llegada al fútbol impactó por completo en la evolución del juego: «Hasta 1891, un defensa cometía falta dentro del área y no era penalti. Eso provocaba que hubiera una gran agresividad dentro del área, y hasta esa fecha se notifican unos noventa futbolistas muertos. Imagínate lo que pasaba en esa zona. Porteros que eran metidos dentro de la portería, porteros que pegaban con el puño en la cabeza del delantero, defensas que le sacudían a un delantero… Cuando se decide que el penalti sanciona estos agresiones todo esto desaparece», detalla Martí, pero la que más ha impactado ayer y hoy es la regla del fuera del fuera de juego: «En 1925, para no estar en fuera de juego se necesitaban como mínimo tres rivales detrás tuyo, y eso provocó una gran crisis goleadora. Con que solo se adelantara un defensa ya lograbas dejar al delantero en fuera de juego. Eso suponía una interrupción constante del juego, y en ese 1925 se cambió la regla a un solo defensa detrás del delantero. Eso revolucionó el juego».


Fuente: ABC.es .

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