Edición tras edición, el Black Friday ha ido ganando adeptos en España no solo entre los comercios a pie de calle, sino más bien asimismo entre los de internet, hasta llegar a transformarse en la enorme celebración del comercio electrónico. Esta vez, los españoles nos vamos a gastar en nuestras compras en internet un 10% más que el año pasado.Cuando acabe el Viernes Negro vamos a tener en nuestros bolsillos 1.700 millones de euros menos, que vamos a haber destinado a adquirir artículos precisos y otros no tanto por obra y gracia de un solo click, en una resolución que se tarda en tomar una media de dos,5 segundos.Esa veloz y prácticamente inconsciente toma de resolución es lo que en el psicoanálisis se conoce como pulsión, descrita hace un siglo por Sigmund Freud, y usada en la actualidad por los especialistas en márketing y publicidad para ponerla al servicio del comercio electrónico con el apodo de neuromárkenting.Ese impulso psíquico, producido por una excitación interna destinada a sofocar una tensión que nunca queda satisfecha absolutamente, es lo que siente el consumidor cuando se sienta delante de un monitor para adquirir los productos rebajados, atraído por unas superofertas inusuales.La escasez del producto ofertado, unido a descuentos espectaculares, desencadena un poderoso acelerador de resoluciones sensibles en nuestro cerebro, que genera un aumento de la sensación de emergencia por la compra”.José Antonio Aguacil, CEO de Ilusion Labs.José Antonio Aguacil, CEO de Ilusión Labs y uno de los primordiales especialistas del ámbito, atribuye, en declaraciones a La Razón, el éxito del Black Friday a la ensaltación de los estímulos primarios que hacen las grandes firmas en un instante estacional oportuno, a las puertas de la Navidad y con una paga extra por gastar. Ello implica una mayor capacidad de adquiere por persona.Por si fuera poco, el 75% de la pulsión por adquirir algún objeto se siente navegando por la red. La escasez de productos del Viernes Negro, unido a descuentos espectaculares, que, en ciertos casos, superan el 50%, desencadena “un poderoso acelerador de resoluciones sensibles en nuestro cerebro, que genera un aumento de la sensación de emergencia por la compra”.“Ese torrente sensible favorece, por una parte, la adquisición por pulsión y, por otro, estimula la sensación de gratificación y recompensa conseguida, que llevan al consumidor a reiterar en la próxima edición”, arguye.

Compra irracional

Un navegante precisa una media de tiempo para decidir si adquiere de 6 días, 2 horas y 18 minutos. No obstante, en el Black Friday la resolución ha de ser prácticamente inmediata por el tiempo tan delimitado que dura cada edición y por la limitada mercadería que sale en venta.El comprador dedica uno con ocho segundos en adquirir cualquier artículo en la red de redes mediante un ordenador, dos,7 segundos, en un móvil y uno con nueve, en una tablet.Por eso Aguacil advierte de que agregar tiempo de carga a una web “destroza las conversiones, descendiendo un 36,5% en un PC, el 26,2% en el móvil y un 25,1% en la tablet”. A su juicio, las resoluciones de adquiere se adoptan, en múltiples ocasiones, de forma irracional. En consecuencia, si un portal va lento, el consumidor procurará otro con una oferta semejante y que emplee menos tiempo en adquirir exactamente la misma.Los mercaderes de E.U. repararon a fines del XIX en la muchedumbre que merodeaba por las calles al día después de Acción de Gracias, para gozar de los desfiles y de los acontecimientos propios de la festividad. En un intento de hacer el agosto en pleno invierno, acordaron lanzar una campaña de ofertas en esa jornada para captar los usuarios del instante.El origen del nombre, Viernes Negro, se adoptó, prácticamente con total seguridad, por el color que adquirían los cómputos contables de los mercaderes a fines de noviembre, tras un mes de pérdidas continuas.

Cesta de 150 euros

Y es que, con un ejército de usuarios integrado por millones de personas en el mundo entero, la relevancia del Black Friday para el comercio electrónico es indiscutible. En España, la cesta media on line se situó el año pasado en 149,24 euros, el 45% más que el ejercicio precedente. La electrónica y la moda fueron los artículos estrellas, como en todos y cada edición del Viernes Negro.El año pasado se registraron 7 millones de pedidos efectuados a lo largo de la semana del Black Friday, con Amazon a la cabeza, con un total de 935.000 ventas. Para hacer en frente de ese aluvión de compradores, Amazon, un año tras otro, fortalece su plantilla con la contratación de hasta a dos.200 personas. El Corte Inglés, por su lado, contrató el ejercicio precedente a ocho.000 personas para cubrir la avalancha de pedidos entre el Black Friday, Cyber Monday y la campaña de Navidad.

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