En los años 80, Bilbao era una urbe gris, industrial y algo hastiada. Ahora se ha puesto de tendencia. Su transformación ha sido merced a su capacidad de reinventarse, de reconocerse, de enseñar su genuina esencia. Es un sitio pequeño y sosegado, mas por su parte tiene de todo cuanto puedas precisar. Mar y montaña, modernidad y tradición, parques y asfalto, cultura y diversión.
Si tienes un día para escaparte, Bilbao es un destino muy recomendable. A una parte del Guggenheim, su arquitectura es impresionante; el año pasado fue nombrada Mejor Urbe Europea en los premios The Urbanism Awards; es asimismo una referencia gastronómica de primera categoría, con propuestas de todo género -pinchos, restaurants tradicionales y estrellas Michelin-, y no olvidemos su hospitalidad. La capital vasca se encuentra entre las 6 urbes españolas mejor valoradas por los turistas conforme la OCU-la Organización de Usuarios y Usuarios-, con una satisfacción global de 84 sobre 100, sobre San Sebastián (con 81), la capital de España o bien Barna (80 sobre 100).

Todo está muy a mano

Las dimensiones de Bilbao -poco más de 41 quilómetros cuadrados- son muy asequibles, con lo que dejan desplazarse con facilidad de un lado a otro. En otras palabras, la puedes visitar en un día. Es simple y cómoda. Se trata, eso sí, de una visita al tiempo intensa y variada.

Atravesada y dividida en 2 por la ría Nervión –a un lado el Guggenheim y la zona de negocios y, al otro, el distrito viejo- y a poca distancia del Cantábrico (se halla a 23 quilómetros del mar), la urbe está protegida por montes que le valen el apodo de
El Botxo
(el orificio en euskera). ¿Te agradaría dar un camino?

Zona peatonal del casco viejo de Bilbao
(_ultraforma_ / Getty Images)

Las 7 Calles

La primera cosa que hay que hacer es ir siempre y en todo momento al centro. En el casco viejo de la urbe, el viejo núcleo medieval, es donde se respira la historia y la genuina identidad de Bilbao. A este distrito asimismo lo llaman las 7 Calles (Zazpi Kaleak) por el número de rúas que lo formaban originalmente. Es el comienzo de un agradable camino por sus angostas calles y su arquitectura: el palacio de John, asimismo conocido como la edificación de la Bolsa, en la calle Pelota, la biblioteca de Bidebarrieta, la catedral de Santiago, la iglesia de San Antón, el Museo Arqueológico, Etnológico y también Histórico Vasco o bien la plaza Nueva.

Iglesia de San Antón, Bilbao

Iglesia de San Antón, Bilbao
(jon chavala parada / Getty Images/iStockphoto)

De pinchos en la plaza Nueva

Puesto que estamos en las 7 Calles, merece la pena detenerse en la plaza Nueva, la más bonita y bulliciosa –de estilo neoclásico- y sentarse sobre una de sus terrazas a gozar de un vermú, tomar unas rabas (calamares) y tomar el pulso a la rutina de sus habitantes. El bar Charly, una corporación en la plaza, es una genial opción para probar los pinchos bilbaínos, sobre todo los emparedados de “salsa aita” y sus rulos sorpresa.
A propósito, otra opción bien interesante a pocos pasos de la iglesia de san Antón es el mercado de la Ribera, el mercado cubierto más grande de Europa y con una esplendida propuesta de productos frescos de la gastronomía vasca.

Una barra de pinchos en San Sebastián

Una barra de pinchos en San Sebastián
(Chris Costello / Getty)

El indispensable Guggenheim

Muchas voces entendidas aseguran que este museo de arte contemporáneo, a riberas del la ría, es el enorme protagonista de la transformación que se ha producido en Bilbao en las últimas décadas (se inauguró en 1997). No es solo una reputada pinacoteca, sino se ha transformado en el símbolo de Bilbao. Es un indispensable. Su edificio es una imponente y magnética obra de arte. Es un placer observarlo, tanto por fuera como por la parte interior.
No hay que parar de ver la enorme araña Mamá
de la artista Louise Bourgeois y a
Puppy
de Jeff Koons, el cánido hecho de flores de la entrada primordial. A propósito, hasta el 19 de enero de 2020, el museo acogerá la exposición retrospectiva dedicada al fotógrafo alemán Thomas Struth.

Museo Guggenheim de Bilbao con la araña de Louis Borjua en el exterior

Museo Guggenheim de Bilbao con la araña de Louis Borjua en el exterior
(PEDRE / Getty Images)

En navío o bien kayak

Los 23 quilómetros de la sinuosa ría que apartan el casco viejo de Bilbao del mar Cantábrico a bordo de una barca dejan explorar de una manera la urbe. El recorrido hasta el puente colgante de Portugalete, dura dos horas y cuesta 19 €. Marcha como el autobus turístico: embarcas y desembarcas en el momento en que te convenga. Mas si lo que te va es la aventura, asimismo existe la opción del kayak o el piragüismo, desde el museo marítimo, pasando por el Guggenheim, y hasta el Municipio.

Navegando por la ría Nervión, una forma distinta de descubrir Bilbao

Navegando por la ría Nervión, una forma diferente de descubrir Bilbao
(AlbertoLoyo / Getty Images/iStockphoto)

Un puente patrimonio de la humanidad

A propósito, en este travesía en crucero por la ría, a la altura de Portugalete y Getxo, está el poco conocido y único monumento declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco (1983) de la provincia: el puente colgante de Bizkaia.
Fue desarrollado por Alberto Palacio, un acólito del conocido arquitecto técnico Gustavo Eiffel. Es el primer puente transbordador construido en el planeta de estructura metálica y suspendido por cables de acero. Se puede subir hasta lo alto con un elevador panorámico.

El puente de Portugalete, patrimonio de la humanidad

El puente de Portugalete, patrimonio de la humanidad
(font83 / Getty Images)

El pulmón de la ciudad

Si vas en plan familiar y te agradan los espacios naturales, tras la Gran Vía te hallarás con el parque de Doña Casilda, el auténtico pulmón verde de Bilbao. En verdad, cuenta con más de 1.500 árboles, entre los que se pueden distinguir cerca de 71 especies diferentes provenientes de los cinco continentes.

Además de esto hay un parque infantil, el habitual carrusel, un estanque con patos y pavos reales, 2 pistas de baloncesto y una zona de actuaciones llamado La Pérgola. Y para los que les guste el arte, el Museo de Hermosas Artes de Bilbao está situado en uno de sus extremos.

Parque de Doña Casilda, Bilbao

Parque de Doña Casilda, Bilbao
(Txiriguili / Getty Images/iStockphoto)

Comerse un buen chuletón

A escasa distancia del parque de Doña Casilda, hay un restorán con geniales críticas donde sirven un sabroso chuletón: es el Goizeko Izarra, un tradicional entre los asadores.
Si eres apasionado a la carne roja, sea de buey o bien de vaca vieja, acá se pierde el sentido. Envuelto en patatas fritas caseras y bien fileteado a la brasa, este plato es una experiencia muy propia de la cocina vasca por lo general y bilbaína particularmente.

El chuletón, una de las delicias típicas de Bilbao

El chuletón, una de las exquisiteces propias de Bilbao
(grandriver / Getty Images)

El atardecer desde Artxanda

Tras una enorme comilona, se agradece pasear. Una sugerencia es contemplar la urbe desde una de sus montañas. El monte Artxanda siempre y en todo momento ha sido uno de los preferidas por los botxeros (bilbaínos) y desde su cima hay uno de los mejores miradores de la zona.
Se sube con un entrañable funicular y, una vez allá, sienta realmente bien tomarse un txacoli y una gilda
(uno de los pinchos más tradicionales del País Vasco, a base de piparra o bien guindilla vasca, anchoa y aceituna) mientras que contemplamos como el atardecer va cubriendo de forma lenta esta hermosa urbe.

Vista aérea de Bilbao desde el monte Artxanda

Vista aérea de Bilbao desde el monte Artxanda
(javitrapero / Getty Images)

La catedral del futbol en San Mamés

Indudablemente el Athletic es una de las pasiones más fuertes que se pueden vivir en Bilbao. Es prácticamente una religión. No en balde, en el planeta del futbol, su estadio de San Mamés se le conoce como la catedral. Tiene más de 100 años de historia. Honestamente es una excelente idea asistir allá, te guste o bien no el futbol.
Está a unos 15 minutos andando del casco viejo. El entorno es de una emoción tal que se te pone la piel de gallina. Los llenes lo viven y están reconocidos como de las mejores aficiones del planeta. Asimismo se puede visitar el museo del club y ver los abundantes trofeos que acumula.

El moderno estadio de San Mames en Bilbao

El moderno estadio de San Mames en Bilbao
(MarioGuti / Getty Images)

Un espectáculo en el Teatro Arriaga

Cuando llega la noche, ir al teatro Arriaga (1890) es un placer para los sentidos. A una parte de que es una joya arquitectónica de estilo neobarroco, inspirado en la Ópera de la ciudad de París, es un genial sitio para ir a un concierto de música o bien cualquier otro espectáculo de danza, ópera o bien teatro.
Ciertos ejemplos de los próximos acontecimientos programados son Coque Malla (13 noviembre), el musical El Joven Frankenstein (19 a 29 diciembre) o bien Krego Martín danza (18 de febrero).

Teatro Arriaga

Teatro Arriaga
(Teatro Arriaga)

Salir por la noche

Bilbao es txakoli, pinchos, zuritos, txikitos o bien potes. Es una urbe donde no falta el entretenimiento, desde Otxoa, Pozas, el Guggenheim, San Mamés, existen muchos distritos para pasarlo bien de noche. Si tuviésemos que escoger una zona sería Ledesma, entre las calles de Astarloa y Mazarredo, que está de tendencia y donde se puede tomar una copa y disfrutar a fondo de la noche bilbaína.
Allá, hay multitud de bares. La Antigua Cigarrería, por poner un ejemplo, es un tradicional, quizá sea el bar más conocido para sentarse sobre su pequeña y frecuentada terraza.

Una de las tabernas más antiguas de Bilbao

Una de las tascas más viejas de Bilbao
(Naeblys / Getty Images)

Dónde dormir

Que no sea la habitual urbe grande asimismo quiere decir que la oferta hotelera puede ser algo limitada. El incremento del turismo ha aumentado el costo del alojamiento. De ahí que hay que planear las cosas con tiempo y reservar con determinada antelación, sobre todo si buscas algo muy céntrico. Ciertos barrios más aconsejables son el casco viejo (algo estruendoso de noche) Abando o bien el Ensanche, Uribarri, Begoña (hay cuestas) o bien, si bien algo más distanciado y sosegado, el distrito de Deusto. La elección va a depender de tu presupuesto.
Si no deseas gastarte demasiado, siempre y en todo momento puedes decantarte por poblaciones de la provincia vizcaína –como Getxo, Portugalete, Plentzia o bien Sopelana- bien conectadas con Bilbao a través del metro o bien tren. En una distancia de 15 minutos, hay hoteles bastante más asequibles.

Plentzia, una de las localidades cercanas a Bilbao

Plentzia, una de las localidades próximas a Bilbao
(javitrapero / Getty Images/iStockphoto)

Aste Nagusia

Si piensas en qué momento ir a Bilbao y vivirla en toda la fuerza de su expresión, anota estas fechas: el tercer sábado del mes de agosto, cuando se festeja el Aste Nagusia, la Semana Grande de Bilbao. 9 días muy deseados a lo largo de todo el año por los bilbaínos.
Es una celebración con sus letras. Un jolgorio muy frecuente. Son muy populares por las
txoznas
y sus conciertos gratuitos, donde acostumbran a actuar grandes bandas musicales.

Semana Grande de Bilbao

Semana Grande de Bilbao
(jarnogz / Getty Images)

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