El extesorero del PP Luis Bárcenas y la ex secretaria general del partido María Dolores de Cospedal protagonizaron ayer un nuevo enfrentamiento en el juicio por la destrucción de los ordenadores del primero. Ambos se lanzaron acusaciones y reproches mutuos en sus declaraciones como testigos en el proceso judicial que se está celebrando en un juzgado madrileño.
Mientras que Bárcenas aseguró que en sus ordenadores se hallaban todos los datos de la caja B del PP, Cospedal no sólo lo negó sino que mantuvo que no había nada en ellos. Diversas acusaciones populares han sentado en el banquillo de los acusados al abogado de la formación, al informático y a una extesorera por haber borrado toda la información que guardaba Bárcenas en sus equipos.

Según explicó Cospedal en su declaración, cuando en enero del 2013 se conoce que Bárcenas esconde varios millones de euros en cuentas suizas, “se veque esa presunción de inocencia no va a ninguna parte”. El extesorero estaba ya imputado en el caso de corrupción conocido como Gürtel, aunque su implicación era muy tangencial hasta que aparecieron las cuentas en Suiza.
Según la versión tanto de Cospedal como del abogado acusado, Alberto Durán, en ese momento se prohibió la entrada de Bárcenas en la sede del PP. Se guardó en cajas todas sus cosas para devolvérselas, excepto los ordenadores que eran propiedad, según estos, de la formación.

Paralelamente a este inicio de conflicto entre PP y Bárcenas, salió a la luz los conocidos como papeles de Bárcenas con la caja B del PP. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz inició una investigación y reclamó al partido entonces liderado por el expresidente Mariano Rajoy los dispositivos informáticos de Bárcenas, pero estos llegaron al juzgado borrados. Fue entonces cuando el juez instructor inició una investigación por posibles delitos informáticos y encubrimiento.
Aunque la Fiscalía no acusa a ninguno de los acusados, un juez de Madrid ha decidido mantenerles en el banquillo por el impulso de las varias acusaciones populares.

Cospedal negó en su declaración como testigo que ella diera la orden de borrar los mentados ordenadores. “No es mi función”, espetó. Esa responsabilidad la asumió el abogado Durán, quien explicó en su interrogatorio como acusado que él dio la orden de borrar esos dispositivos informáticos pero siempre basándose en el protocolo que obliga a hacer un borrado una vez que un ordenador deja de ser utilizado por un empleado y debe pasar a otro trabajador.
El jefe de los servicios jurídicos del PP negó todas las acusaciones y afirmó que los tres ordenadores que Bárcenas dejó en la sede del PP cuando fue despedido en el año 2013 estaban vacíos.
Además, el letrado sostuvo que todas esas acusaciones por parte de Bárcenas tienen como origen un pleito laboral, en el que el extesorero reclamaba una indemnización de 600.000 euros. Según relató, cuando comenzaron los problemas con Bárcenas tras despedirle se lo puso en conocimiento de Cospedal. Su línea de defensa fue que después de que se diera a conocer a través de la prensa que Bárcenas ocultaba una fortuna en Suiza, se decidió impedir su entrada en la sede del PP para evitar el escándalo.
El letrado ordenó que se guardaran todas sus cosas en cajas y se las enviaran al extesorero. “Yo no inspeccioné absolutamente nada de esa sala. Dije que se precintara a expensas de que me contara el correo a donde se le enviaba. Lo metieron en las cajas. No teníamos ningún interés en saber nada. Lo que queríamos era que aquello quedara vacío”, indicó a preguntas de la fiscal que no ha presentado acusación.

Estos testimonios fueron confrontados con el ofrecido por Bárcenas, quien mantuvo que sus ordenadores contenían información sobre el funcionamiento de la caja B del partido. “Había datos relacionados con mis cuentas corrientes, presupuestos sobre cómo se financiaban las campañas electorales, las notas que daban continuidad a los papeles y algunos documentos más”, afirmó.
La Fiscalía cree que su versión es inverosímil, a diferencia de las acusaciones populares de Izquierda Unida, Adade y Observatori DESC, que sí creen esta versión al extesorero. “Yo sabía que (los ordenadores) no estaban en las cajas. Me dijeron que no me los daban porque eran del partido”, denunció.
Aunque evitó referirse de forma directa a la caja B, sostuvo que los discos duros contenían recibos que confirmaban algunos de los pagos que se reflejan en los conocidos como papeles de Bárcenas. “Si los ordenadores no contenían información, ¿para qué destruir los discos y formatearlos 33 veces?”, denunció.
El extesorero aseguró que ­reclamó sus ordenadores al ex ­secretario general del partido, Javier Arenas, y al propio expresidente del gobierno Mariano Rajoy.
“En el mismo tiempo se producen un montón de acciones que confluyen en el mismo sentido: hacerse con documentación que me pertenece”, sostuvo el extesorero.

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