Astérix y Obélix vuelven a la carga contra las tiranías y la estupidez de Estado

Publicado el Por Sara Vargas


Invictos para la eternidad en su patria, las Galias,
Astérix y Obélix toman en carrera la ruta de Europa del Este para descubrir los misterios de un animal mitológico y defender una causa justa –la defensa del pueblo sármata–, acosado, perseguido y amenazado por las legiones de Julio César, acompañadas de un geógrafo que tiene la silueta caricaturesca de un polémico escritor francés de nuestro tiempo,
Michel Houellebecq.

Tras la muerte en 1977 de René Goscinny, el guionista original de las historias de
Astérix, Albert Uderzo (fallecido en 2020) encomendó a Jean-Yves Ferri (guionista) y Didier Conrad (dibujante, la continuación de las aventuras de sus personajes, con un éxito intachable, traducidos en decenas y centenares

 de miles, millones de ejemplares vendidos, en más de un centenar de lenguas, en cinco continentes. En el terreno de la popularidad universal, la pareja
Astérix y Obélix compite con éxito con Ulises, Don Quijote, Romeo y Julieta, o Don Juan. Ahí es nada.


‘Astérix, tras las huellas del Grifo’
es el volumen trigésimo noveno de la serie y será lanzando en diecisiete lenguas el próximo día 21 de este mismo mes de octubre. Las Galias seguirán siendo la patria de Astérix y Obélix para la eternidad. Pero, desde sus orígenes bien historiados, en 1959, la pareja de galos insurrectos tiene con frecuencia la tentación del viaje, contando con la energía y alucinaciones de una ‘poción mágica’ que siempre oscila entre el ‘chocolate espeso’, sin churros, pero con hojitas de ‘maría’ de tradición artesanal, doméstica.

Una vez más, enardecidos y siempre prestos a resistir y combatir a las odiosas legiones romanas, símbolo de todos los poderes autárquicos, despóticos y totalitarios, pasados, presentes y por venir, Astérix y Obélix toman ahora las frías y amenazantes rutas del Este de la Europa actual, en algún lugar entre la actual Ucrania, las estribaciones del Cáucaso y las mucho más lejanas estepas de Asia central. Hoy como ayer, hace más de veinte siglos, tierras de crisis estratégicas entre los grandes imperios (la Roma de ayer y la Rusia de hoy) y un archipiélago de pueblos en busca de identidad estatal, siempre conflictiva. Antes de las crisis de hoy, las mismas tierras ya precipitaron crisis continentales, tras la desmembración del imperio Austro húngaro y la difunta Yugoslavia.

Sed de aventuras

Razones míticas e históricas que estimulan la sed de aventuras de
Astérix y Obélix, con otro aliciente legendario: también les apasiona la incierta suerte del Grifo, una figura y animal mítico, legendario, indisociable en esta historia de las desventuras que se ciernen sobre el pueblo sármata. Estrabón, Polibio, Flavio Josefo, Diodoro Sículo, Pausanias, los grandes historiadores de la Antigüedad greco romana, dejaron testimonios fragmentarios sobre los sármatas, un pueblo evidentemente ‘indómito’, aparentemente dotado para la resistencia, la lucha, el combate armado, a caballo, de preferencia. Como tantos otros pueblos que vivieron entre el Caucaso y la actual Polonia, durante siglos, los sármatas fueron un pueblo sin Estado, víctima de sus divisiones étnicas y tribales.

Jean-Yves Ferri (guionista) y Didier Conrad (dibujante) han imaginado un pueblo sármata en eterna resistencia contra las legiones de Roma, incapaces de someter completamente a unas tribus en secular estado de insurrección contra el imperialismo de turno. Evidentemente,
Astérix y Obélix toman partido por el pueblo sármata. Persiguiendo las huellas del Grifo, mito, leyenda y eterno ‘tesoro’ por descubrir, los galos más legendarios prestarán preciosa ayuda a unos sármatas tan vividores, festivos y coloristas como los galos insurrectos. La soberbia de César, en Roma, será para siempre motivo de burla y escarnio.

Una de las viñetas del nuevo álbum de Astérix y Obélix

En el este de Europa, intentando en vano poner orden entre unas tribus presumidamente bárbaras, persiguiendo sin fortuna todos los rastros posibles e imaginarios del Grifo, el centurión Ensujugus será el enemigo brutal, bárbaro y grotesco de
Astérix y Obélix. Como otros centuriones pasados, presentes y por venir, Ensujugus es un militar tosco, brutal, ignorante, mucho más bárbaro, en definitiva, que los galos y sármatas, grandes creyentes en cosas tan milagrosas como la poción mágica, el ‘chocolate espeso’ y la alegría de vivir con gracia y en gracia.

Varios bocetos de Sabiondus

Ensujugus está acompañado de otros dos romanos de caricatura grotesca, Sabiondus y Terrignotus. El primero es un luchador especializado en la lucha contra animales: un bruto de musculatura excepcional, presa fácil para las artimañas de Astérix y la musculatura de Obélix, invencible tras un lingotazo de poción mágica.

Varios bocetos de Ensujugus

Terrignotus es una caricatura de historiador romano. Jean-Yves Ferri lo describe con una brizna de ironía: «Es el geógrafo de César. La cabeza pensante de la expedición romana, distinguido por su amor a la ciencia. No será difícil reconocer la caricatura de un gran escritor francés». Efectivamente, el Terrignotus que aparece en las nuevas aventuras de Astérix y Obélix es una caricatura de Michel Houellebecq, arquetipo canónico de una cierta decadencia cultural de Francia, que su madre describía con esta sentencia poco maternal: «Un cabrón con pintas».

Varios bocetos de Terrignotus

Astérix y Obélix no solo defenderán la libertad del pueblo sármata y llegarán a coquetear con poseer el Grifo: también ridiculizarán, siempre, la tiranía y el poder marcial del imperio, la caricatura grotesca de sus centuriones y geógrafos. Polibio contó la caída de Cartago. Astérix y Obélix nos cuenta la resistencia eterna contra las tiranías y la estupidez de Estado.


Fuente: ABC.es .

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