Hace unos 717 millones de años, toda la Tierra estuba cubierta por una enorme capa de nieve y hielo. Es lo que es conocido como «Tierra bola de nieve». A lo largo de este acontecimiento, que los científicos creen ocurrió múltiples veces en el curso de la historia del planeta, las temperaturas medias alcanzaron los -50°C y el hielo de los polos se extendió hasta el ecuador. Una paisaje al unísono espléndido y desolador. El desencadenante fue seguramente un bloqueo de la luz solar provocado por una causa todavía por esclarecer: tal vez erupciones volcánicas masivas que lanzaron sprays a la atmosfera o bien algas primitivas que por algún mecanismo facilitaron la capacitación de nubes que reflejan la luz.

Ahora, un equipo de estudiosos del MIT ha desarrollado un modelo matemático que lanza luz sobre la capacitación de estas eras de frío extremo. El estudio, publicado en Actas de la Royal Society A, concluye que las glaciaciones globales se generan cuando el nivel de radiación solar que recibe la superficie del planeta cambia de manera rápida en un período geológicamente corto. O sea, la cantidad de radiación solar no debe reducir a un punto particular sino la clave no es otra que la velocidad a la que lo hace.

En su modelo, los estudiosos incluyeron ecuaciones para representar las relaciones entre la radiación solar entrante y saliente, la temperatura de la superficie de la Tierra, la concentración de dióxido de carbono en la atmosfera y los efectos en la absorción y almacenaje del dióxido de carbono atmosférico. Los científicos pudieron ajustar cada uno de ellos de estos factores para observar qué condiciones producían una «Tierra bola de nieve».

Por último, descubrieron que era más probable que un planeta se congelara si la radiación solar entrante reducía de manera rápida en vez de lograr un umbral crítico o bien un nivel particular de luz solar. Existe cierta inseguridad sobre cuál sería precisamente esa tasa crítica, en tanto que el modelo es una representación simplificada del tiempo de la Tierra. No obstante, el equipo estima que nuestro planeta debería probar una caída de alrededor del dos% de la luz solar entrante a lo largo de un periodo de más o menos 10.000 años para entrar en una era de hielo global. ¿El autor? Seguramente las citadas erupciones masivas o bien un proceso biológico.

¿Podemos ocasionarlo ?
Estas conclusiones pueden darnos una lección de cara al futuro. «Aunque la humanidad no desencadenará una glaciación de bola de nieve en nuestra trayectoria climática actual, la existencia de semejante ‘punto de inflexión inducido por la velocidad’ a escala global puede proseguir siendo motivo de preocupación», apunta Constantin Arnscheidt, del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias (EAPS) y autor primordial del estudio. «Por ejemplo, nos enseña que debemos llevar cuidado con la velocidad a la que estamos alterando el tiempo de la Tierra, no solo con la magnitud del cambio. Podría haber otros puntos de cambio inducidos por la velocidad que podrían ser provocados por el calentamiento antropogénico. Identificarlos y limitar sus tasas críticas es un fin valioso para futuras investigaciones».

Con independencia de los procesos particulares que desencadenaron las glaciaciones pasadas, los científicos están conformes en que la «Tierra bola de nieve» brotó de un efecto «desbocado»: conforme se reduce la luz solar entrante, el hielo se expande desde los polos cara el ecuador. Conforme más hielo cubre el globo, el planeta se vuelve más reflexivo, o bien más alto en albedo, lo que enfría todavía más la superficie a fin de que se expanda más hielo. Ocasionalmente, si el hielo alcanza un cierto grado, esto se transforma en un proceso desmandado, lo que resulta en una glaciación global. Eso sí, las glaciaciones mundiales en la Tierra son de naturaleza temporal, debido al ciclo de carbono del planeta.

Para resumir, los científicos están conformes en que la capacitación de la «Tierra bola de nieve» tiene algo que ver con el equilibrio entre la luz solar entrante, la retroalimentación del albedo de hielo y el ciclo global del carbono.

Planetas habitables
Los descubrimientos asimismo pueden aplicarse a la busca de vida en otros planetas. Los estudiosos han estado interesados e​n hallar exoplanetas en la zona habitable, una distancia de su estrella que estaría en un rango de temperatura que podría aguantar la vida. El nuevo estudio sugiere que estos planetas, como la Tierra, asimismo podrían congelarse provisionalmente si su tiempo cambia ásperamente. Aun si se hallan en una zona habitable, los planetas afines al nuestro pueden ser más susceptibles a las glaciaciones globales de lo que se pensaba previamente.

«Podríamos tener un planeta que se sostenga bien en la zona habitable tradicional, mas si la luz solar entrante cambia demasiado veloz, podríamos conseguir una ‘Tierra bola de nieve’», afirma Arnscheidt. «Lo que esto resalta es la noción de que hay considerablemente más matices en el término de habitabilidad», resalta.

Fuente: ABC.es

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