Es como «magia», mas realmente es ciencia y tecnología. Todo ello derretido para poner una nueva piedra en las formas de interacción entre el humano y las máquinas. Si la voz se ha convetido en uno de los nuevos automóviles para supervisar los dispositivos, el próximo gran reto es hacerlo sencillamente por ademanes. Ha habido ensayos, como el de Samsung en el extinto Galaxy S4, mas supone un enorme reto para hacerlo de forma perfecta. Google lo sabe y ha querido abordar estas cuestiones en sus nuevos terminales.

Si bien la familia Pixel tiene una cuota de mercado parcialmente reducida España, la verdad es que los «smartphones» del gigante de internet prosiguen contando con la versión del sistema operativo Android más avanzado, puesto que cuando el fabricante y el desarrollador del sistema operativo son exactamente el mismo -como sucede en el caso del iPhone de Apple- es cuando esa magia sucede. Por el hecho de que, de este modo, se pueden optimar los recursos. Mas la Gran G ha querido ser el referente de lo que Android es capaz de hacer en un móvil. Vende pocas unidades, mas tanto su potencial en fotografía computacional como en estas funciones interactivas puede marcar tendencia.

Lanzado hace un mes, el nuevo Pixel cuatro es un claro ejemplo de lo que es innovación tecnológica. Cuenta con una función, «Motion Sense», que viene habilitada por el llamado Projecto Soli es una revolución que ha pasado un tanto inadvertida. No se trata solo de pasar canciones agitando la mano delante del móvil, sino Soli es capaz de advertir todo movimiento delante del teléfono en un arco de 180 grados. Sabe que nos acercamos al teléfono y se activa ya antes de tocarlo, o bien al pulsar una tecla, sabe qué botones vamos a pulsar ya antes de hacerlo. Solo hay 2 formas de que un teléfono responsea más veloz a su dueño, con más potencia o bien anticipándose a la solicitud, exactamente lo que hace Soli.

Brandon Barbello, directivo de producto en Pixel, explica a ABC que la meta de Soli trata de que la tecnología y los dispositivos se «adapten a nosotros con nuevos controles y nuevos escenarios de uso». De esa forma -afirma- se puede «interactuar con el dispositivo se transforma en algo más natural». «El teléfono es más proactivo, y abre las cosas más veloz, aparte de dejarte interaccionar con el teléfono cuando no puedes utilizar las manos, por servirnos de un ejemplo, cocinando», agrega.

¿Cuáles son los próximos pasos de esta iniciativa? «Vamos invertir más en la tecnología a fin de que Soli tenga más consciencia de lo que ocurre alrededor y podamos utilizarlo en otros dispositivos. Por servirnos de un ejemplo, a fin de que al mirar un dispositivo este se active como ocurre con el desbloqueo facial, algo que hacemos más de 100 veces al día», detalla. «Es lo que hemos hecho en el Google Pixel mejorando la velocidad del desbloqueo facial hasta lograr nuevos niveles jamás vistos hasta el momento, mas Solo podría marchar con relojes que tienen una pantalla pequeñísima o bien altífonos que no la tienen».

Y, ¿cuál es el alcance de Soli? «El sensor es capaz de ver a seis metros, si contamos con más potencia que la de un móvil, puede llegar hasta los 10 metros. Podría saber si hay alguien en la habitación y qué va hacer leyendo el lenguaje corporal», mantiene Barbello. Además de esto puede atravesar materiales, mas en este aspecto aún hay mucho que explorar. Al reconocer contexto del ambiente, puede complementarse con otros sensores uniendo toda información para adelantarse a nuestras acciones. ¿Es tecnología que otros fabricantes podrían usar? «Esperamos que en un futuro esta tecnología esté libre para otras empresas. Estamos liderando el mercado. El inconveniente no está en el sensor, sino más bien en interpretar los datos, a nosotros nos llevó años hacerlo, comprender las señales y darles sentido a través de inteligencia artificial».

Fuente: ABC.es

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