Un equipo de biólogos marinos de la Universidad de Exeter (Inglaterra) y también ingenieros han compuesto una versión acuática de la conocida canción navideña Jingle Bells con el sonido que hacen los peces payaso (Amphiprion ocellaris) y otras especies marinas, como el cangrejo o bien el caballo de mar, en el acuario londinense Sea Life. La mezcla se ha hecho en los insignes estudios de Abbey Road.

Para registrar las grabaciones anteriores de los animales marinos, los especialistas emplearon un equipo capaz de advertir las ondas sonoras bajo el agua. Emplearon hidrófonos (transductores de sonido a electricidad que pueden ser utilizados en agua) para oír a los 300 peces payaso del acuario, conforme publica la página web de divulgación
I Fucking Love Science
.

Los especialistas reunieron ruidos de graznidos, estallidos y ronroneos cuando los individuos procuraban enseñar su dominancia sobre el resto. Asimismo registraron una ‘discusión’ entre los cangrejos en la que los contrincantes supuestamente competían por comida.

Por último, uno de los 2 hizo un sonido ‘de trompeta’, señalando su rendición. Además de esto, compendiaron asimismo los chasquidos que hacen los caballos de mar al tragar bulliciosamente el alimento, como un progresivo gruñido de un pez ballesta (
Rhinecanthus aculeatus
).

Los peces sí tienen ‘voz’
Si bien la mayor parte de la gente considera que los peces no tienen capacidad de producir sonidos con los que comunicarse, Steve Simpson, maestro de la Universidad de Exeter y líder de la investigación, afirma que el sonido es vital para muchas especies acuáticas. «Hay muchas razones por las que los peces hacen estruendos, incluyendo la defensa de los territorios, la advertencia contra los predadores y a lo largo del cortejo», explica.

«El sonido juega un rol esencial en la salud de nuestros océanos y tenemos curiosidad por saber de qué manera las distintas especies de peces usan el lenguaje para comunicarse entre sí o bien, cuando menos, hallar a tiempo un pez que tuviese un rango vocal como Mariah Carey para la Navidad», contaba James Wright, comisario de exposiciones del acuario SEA LIFE de la ciudad de Londres.

La relevancia del sonido en los arrecifes
A lo largo de la última década, Simpson y sus colegas han proporcionado la primera demostración clara de que la etapa de asentamiento de numerosas especies de peces de los arrecifes de coral sienten atracción por los sonidos de los arrecifes y que establecen una conexión con estos sonidos en una fase muy temprana de su desarrollo.

Los embriones de pez payaso, por servirnos de un ejemplo, responden a los ruidos desde los 3 días de vida. Cuando nacen, la mayor parte de las especies pasan de días a semanas medrando a océano abierto. Cuando llega el instante de establecerse en un arrecife, estos se sienten atraídos por los sonidos que experimentaron como feto, en tanto que fue un sitio donde sus progenitores pudieron vivir y reproducirse de manera exitosa.

Otras investigaciones siguientes efectuadas por Simpson y sus colegas hallaron que los peces de arrecife adultos asimismo se dirigen cara el estruendos del arrecife, eligiendo las frecuencias que son producidas por otros animales.

Fuente: ABC.es

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