Arda Turan, un mago echado a perder


Hace ya demasiado tiempo que Arda Turan dejó de generar buenas noticias en lo futbolístico. El que fuera uno de los grandes talentos del fútbol europeo de la última década, dueño de un último pase demoledor, observa ya el final de su carrera desde un lugar muy alejado de lo que un día llegó a ser. Su regreso a la liga turca con el Galatasaray, después de cinco meses de una penosa lesión de tobillo, le devolvió ayer a la actualidad por lo llamativo de su imagen. Arda saltó al terreno de juego para disputar la media hora final del duelo ante el Girensunspor con un evidente sobrepeso. Su oronda figura desentonaba respecto a lo que se supone debe ser un deportista profesional.

Aún así, el Galatasaray perdía una vez más en la que va camino de ser su temporada más desastrosa, y Fatih Terim se agarró a él por si la antigua estrella de Atlético y Barcelona conseguía poner a funcionar su desvencijada varita. No fue el caso, claro. Arda paseó sobre el campo, incapaz de echarse a la espalda a un equipo en plena reconstrucción, y el ‘Galata’ selló su séptima derrota de la temporada para caer al duodécimo lugar de la clasificación, a 22 puntos del líder Trabzonspor con toda la segunda vuelta por jugarse.

Al acabar el partido, con la afición del Ali Sami Yen inflamada, Arda le echó arrojo de capitán al asunto y se acercó a la grada para pedir disculpas. Después, intentó defenderse en las redes sociales del aluvión de críticas y mensajes irónicos sobre su equipo y sobre él mismo: «Estamos atravesando días difíciles a los que no estamos acostumbrados», explicaba Arda en su texto. «Pero no dejaré de luchar por el Galatasaray. Estaré allí siempre que se me necesite durante el crecimiento de este joven equipo. Y nunca me rendiré». También defendió su estado físico. Achacó los supuestos kilos de más al ángulo con el que se tomaron las fotografías y compartió su sufrimiento de los últimos meses, en los que temió no volver a jugar: «Fue una lesión que pudo poner fin a mi carrera. Hubo días en los que tenía los pies enyesados, semanas con problemas para mantenerme de pie y meses en los que no podía correr derecho. Trabajé muy duro, día y noche, para poder volver. Y con el equipo tan retrasado en la liga quise aparecer en la primera ocasión que pensé que podría tolerar el dolor para ayudar a mis compañeros».

Arda, que cumplirá 35 años el próximo 30 de enero, regresó a Turquía a principios de 2018, después de que Ernesto Valverde le condenara al ostracismo en el Barcelona. En el conjunto azulgrana, a la sombra de Messi, jamás alcanzó el extraordinario nivel que sí demostró en el Atlético, convertido en el guerrero más exquisito de la era Simeone. De vuelta a su país cayó en desgracia por una turbia pelea de bar por la que acabó condenado a dos años y medio de cárcel. No entró en prisión, pero fue despedido del Basaksehir. Después, encontró refugio en su club de toda la vida, un Galatasaray que ya piensa en la despedida que brindará a una de las grandes figuras de su historia.


Fuente: ABC.es .

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