El actual oeste de Nuevo México acogió a lo largo de más de 10.000 años unas sociedades complejas que sobresalían por su arquitectura sólida de adobe y roca y su capacidad para instituir unos incipientes sistemas económicos y políticos. Mas pese a esas no era simple salir adelante en un paisaje árido y yermo, justamente llamado El Malpaís por los exploradores españoles que llegarían después. Los indios Pueblo, como se conoce a estos nativos ancestrales, probaron un increíble ingenio para subsistir. Un equipo internacional de estudiosos, dirigido por la Universidad del Sur de Florida (EE.UU.), ha descubierto que sus habitantes cruzaron cilindros de lava subterráneos hasta las profundidades de las grutas, donde derritían el hielo con hogueras con el fin de abastecerse de agua bebible o bien efectuar rituales religiosos.

Conforme publican en la gaceta «Scientific Reports», los científicos llegaron a esta conclusión al localizar lignito de leña conservado en las profundidades de un depósito de hielo dentro de un cilindro de lava del Monumento Nacional El Malpais. Al fecharlo con radiocarbono, supieron que los colectores de agua encendieron hogueras desde el 150 al 950 d.C. Este trabajo, aseguran, es la prueba más vieja de la recolección de agua en los cilindros de lava del sudoeste.

Los estudiosos piensan que a lo largo de esos siglos las sequías influyeron en las estrategias de asentamiento y subsistencia, la intensificación agrícola, las tendencias demográficas y la migración de estas viejas sociedades del sudoeste de USA. Ahora, el descubrimiento de los depósitos de hielo presenta una «evidencia inequívoca» de 5 acontecimientos de sequía.

Depósito de hielo
A lo largo de estos periodos, los habitantes ancestrales del pueblo accedieron a la gruta, cuya entrada se halla a más de dos.200 metros sobre el nivel del mar y ha sido explorada durante 171 metros y unos 14 metros de profundidad. La gruta contiene un bloque de hielo que semeja ser un remanente de un depósito mucho mayor que una vez llenó la mayoría de su sección más profunda. Por cuestiones de seguridad y conservación, el Servicio de Parques Nacionales ha identificado el sitio solo como Gruta 29.

En años con temperaturas normales, el derretimiento del hielo estacional cerca de las entradas de la gruta dejaría charcos de agua poco profundos temporales que habrían sido alcanzables para los indios Pueblo. Mas cuando el hielo estaba ausente o bien se retiraba en periodos más cálidos y secos, los estudiosos hallaron patentizas que mostraban que los audaces nativos accedían a la parte trasera de la gruta para encender pequeños fuegos, fundir el bloque de hielo y conseguir agua.

Porcelana Cibola Grey en el en el Monumento Nacional El Malpais en Nuevo México – University of South Florida

Dejaron depósitos de lignito y cenizas, como un fragmento de porcelana tradicional Cibola Grey que los estudiosos hallaron mientras que recogían un núcleo de hielo viejo del bloque. El equipo piensa que estos individuos pudieron supervisar el humo en la gruta con su sistema de circulación de aire natural sosteniendo las hogueras.

«El descubrimiento fue inesperado», asevera Onac. La meta original del equipo era recoger muestras para reconstruir el paleoclima usando depósitos de hielo, que se están fundiendo lenta mas continuamente. «He entrado en muchos cilindros de lava, mas este fue singular debido a la cantidad de lignito presente en el piso en la parte más profunda de la cueva», apunta. «Pensé que era un tema interesante, mas solo en el momento en que hallamos lignito y hollín en el núcleo de hielo, se me ocurrió la idea de conectar el empleo del hielo como recurso hídrico», agrega.

Este descubrimiento «arroja luz sobre una de las múltiples interactúes entre el humano y el medioambiente en el sudoeste en un instante en que el cambio climático forzó a las personas a localizar recursos hídricos en lugares inesperados», afirma Bogdan Onac, maestro de geociencias en Florida. Desafortunadamente, el cambio climático moderno hace que el hielo de la gruta se funda, lo que puede conducir a la pérdida de valiosos datos climáticos viejos. De ahí que, los estudiosos proseguirán con su estudio contra reloj en los cilindros de lava antes que desaparezca la patentiza geológica.

Fuente: ABC.es

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