Hasta 65 años de prisión por organización delincuente, blanqueo de capitales, falsedad en documento mercantil y un rosario de delitos contra la Hacienda Pública en el Impuesto sobre el Valor Añadido, en el IRPF y los impuestos de la Unión Europea, aparte de una compilación de multas por importe superior a los 147 millones de euros. Es la solicitud de pena que ha presentado la Fiscalía Anticorrupción para Julio Seseña, el agente de aduanas detenido en uno de los mayores golpes al tráfico ilegal de mercaderías provenientes de China desplegado en territorio europeo, la Operación Juguetes.

En suma, 37 personas se van a sentar en el banquillo como miembros de la organización delincuente que Seseña habría estado dirigiendo y que dejó a deber a la Hacienda más de 52 millones de euros: desde los cabecillas y sus subordinados a los transportistas, pasando por los testaferros y los clientes del servicio reales de la mercadería.

Como especifica el escrito de acusación al que tuvo acceso ABC, Seseña montó una estructura con el objetivo de importar productos de China encubriendo a sus receptores. Al comienzo, recurría a 2 supuestas jugueteras almerienses carentes de actividad para ocultar que, realmente, sus clientes del servicio estaban en el polígono de Cobo Calleja, en la localidad madrileña de Fuenlabrada.

Subestimaba el contenido y la cantidad de artículos de los contenedores para abonar menos impuestos o bien afirmaba que iban a Portugal y postergaba el pago del arancel hasta evitarlo. Una vez descargaba la mercadería en su destino, la cobraba en mano a través de subordinados que se ocupaban de moverle el «cash».

Parte del dinero era mandada a China para abonar a los distribuidores, que habían declarado una venta inferior cuando mandaron la mercadería. La otra, viajaba en maletines a bancos de Portugal -constan 56 expediciones para ingresar 10,4 millones en efectivo solo en 2014- y tras pasar por mercantiles creadas ad hoc en Países Bajos, terminaba en la compañía matriz de la organización, la compañía Aduanas Indicar S.L., tal y como si fuera el fruto de una operación de importaciones legal.

El camino a Cobo Calleja
Paralelamente, los receptores de los productos, al no figurar como semejantes, no los declaraban: vendían el stock en negro, nutriendo «la economía sumergida» y produciendo nuevamente ingentes sumas que blanquear, confirme explica la Fiscalía Anticorrupción.

Estuvieron marchando de este modo desde 2009 hasta 2014, si bien el sistema fue ganando en dificultad conforme la Hacienda apretaba con inspecciones. Llegó un punto en el que Seseña ya no tenía 2 falsas importadoras en Almería, sino más bien pantallas en Portugal, Holanda, Italia, Polonia, Alemania y Hungría.

En 2012, creó una sociedad en Países Bajos para despachar las importaciones, que proseguían llegando de forma enmascarada a Cobo Calleja merced a 2 transportistas asimismo acusados, un padre y su hijo que lograban el camión. Todas y cada una de las operaciones se iban justificando con facturas falsas, conforme a los términos de la acusación.

Ya en el polígono, les aguardaban 8 ciudadanos chinos que ahora se van a sentar en el banquillo. La investigación estima que la compañía de Seseña «fue responsable de la introducción y entrega en España de un total de dos.558 contenedores y 255 conocimientos aéreos» a favor de estas personas, identificadas como sus «clientes reales».

Resaltan Bai Jie, alias Simón; los hermanos Bin y Xialei Yu, el matrimonio Bai Jie y Li Roulan; y Rui Lu Cai, conocido como «Luis de Embajadores» y descubierto como «uno de los clientes del servicio reales más esenciales en la organización». La Fiscalía Anticorrupción pide penas para ellos de entre 12 y 26 años de prisión y multas que llegan a superar los 58 millones de euros.

Fuente: ABC.es

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