Andorra inicia su viaje de reinvención como ‘laboratorio’ de startups


Andorra quiere diversificar su economía a través de la innovación. En un intento de reducir su dependencia del turismo de nieve, el gobierno está enfocado en atraer inversión extranjera directa e innovadoras startups que quieran experimentar sus soluciones en el pequeño país pirenaico, con 77.300 habitantes. «Pensamos que podemos ofrecer a las empresas la oportunidad de innovar en Andorra como ‘Living Lab’, es decir, como laboratorio abierto de pruebas con una legislación flexible», dice el ministro de Economía de Andorra, Jordi Gallardo.

‘Blockchain’, ‘eSports’, ‘e-commerce’ y ‘fintech’ son algunos de los sectores tecnológicos innovadores que quieren desarrollar y a los que permiten probar sus soluciones a través de ‘sandbox’ regulatorios, una legislación que está cerca de aprobarse.

«Con el ‘Living Lab’, los emprendedores pueden desarrollar productos y pruebas piloto de forma ágil y colaborativa a través del organismo de gobierno encargado, Andorra Research and Innovation», dice Judit Hidalgo, directora de Andorra Business, agencia que promueve la inversión en Andorra.

«Toda la parte de ‘sandbox’ y pruebas es muy fácil hacerlo porque te logras reunir con los agentes públicos y privados que tienen voz y voto en una semana», dice el director de Etelätär Innovation, Jose Papí, un alicantino con una amplia trayectoria internacional que decidió abrir operaciones en Andorra en noviembre de 2020. La principal ventaja del ecosistema emprendedor andorrano es la facilidad para reunirse con las autoridades y lanzar proyectos de prueba, según Papí.

«En España he tardado hasta dos años en juntar a los tomadores de decisión para lanzar un proyecto. Andorra es un país más pequeño y todo se mueve más rápido», dice el director de Etelätär, una empresa que desarrolla soluciones tecnológicas de movilidad. La compañía tiene tres empleados en Andorra y otros diez en Londres, Bruselas y Tallin. Sin embargo, la intención es que todos se trasladen a los Pirineos por el clima positivo para hacer negocios, explica.

El barcelonés Carles Fernández, co-fundador de Limbit

La conectividad y su puntero sistema de telecomunicaciones son la base sobre la que se asienta todo el plan de economía digital del gobierno, una infraestructura imprescindible para que las startups puedan desarrollarse en un país cuya capital está a más de 1.000 metros de altura. «Sólo hay un operador, pero el servicio es excelente teniendo en cuenta que hay sitios a más de 2.000 metros de altura», dice Carles Fernández, un barcelonés que co-fundó la startup andorrana Limbit en 2020.

Esa conectividad permite a Limbit tener todo su equipo de desarrollo ubicado en Andorra. «No somos una fábrica que necesita de un espacio físico concreto. Somos una empresa que aspira a ser global e importa poco dónde estemos», dice Fernández, quien decidió establecer la compañía en el Principado porque dos de los cuatro socios fundadores son andorranos.

La guinda del pastel

Los bajos impuestos de Andorra son la guinda del pastel con el que el país trata de nutrirse de emprendedores extranjeros. Tanto el impuesto de sociedades como el impuesto sobre la renta tributan a un tipo máximo del 10%, mientras que el IVA es del 4,5%. «Es innegable Andorra tiene un marco fiscal muy competitivo», dice Gallardo, quien no cree que la
propuesta del impuesto de sociedades global del 15% les afecté porque está pensado para multinacionales que facturen más de 750 millones de euros anuales. «La mayoría de las compañías en Andorra son pequeñas y medianas», comenta el ministro.

En 2018, Andorra dejó de ser un paraíso fiscal para la Unión Europea y la OCDE. Sus instituciones financieras han abandonado el secreto bancario y mantienen un fluido intercambio de información con otros países, una situación que minimiza el atractivo que tenía el Principado para que las grandes fortunas pudieran esconder ahí parte de su patrimonio. Mientras tanto, el turismo es el principal motor de su economía, pero se centra sobre todo en la temporada de esquí.

El país permite a los inversores extranjeros invertir sin un socio local desde 2012. Desde entonces, se ha producido un notable crecimiento de la inversión extranjera anual, registrando 494,4 millones entre enero y noviembre de 2021, una cantidad muy superior a los 134 millones de euros que atrajo en 2020. «Las empresas y los empresarios que vienen encuentran un país donde disfrutar de una alta calidad de vida, un buen sistema sanitario y una muy baja tasa de criminalidad. Además, valoran muy positivamente la cercanía de un gobierno ‘business friendly’», comenta Hidalgo, de Andorra Business, sobre algunos de los factores que están impulsando la inversión en el país pirenaico.

Retos pendientes

Dos de los mayores retos a los que se enfrentan las empresas con sede en los Pirineos son la captación de talento y la comunicación con el exterior, ya que sólo pueden entrar o salir por carretera. En cuanto al desarrollo del talento, el país pirenaico se enfrenta a una limitación debido a su escasa población. «Diversificar en actividades que requieren habilidades digitales implica desarrollar o atraer talento. Y en el primer caso no siempre es rápido desarrollar este talento», comenta Hidalgo.

Con respecto a las pocas opciones de transporte, el país espera que su conectividad con el exterior mejore con el
inicio de los vuelos regulares el 17 de diciembre entre el aeropuerto de Madrid y el de Andorra-La Seu d’Urgell, ubicado entre los municipios leridanos de Montferrer Castellbó y Ribera de Urgellet. Desde el gobierno andorrano esperan que el aeropuerto incremente su oferta de vuelos a otros destinos en los próximos años.


Fuente: ABC.es .

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