De manera frecuente se abusa de la expresión “cambio de paradigma” tratándose de explicar el alcance de los avances en tecnología que han acaecido en las últimas décadas. A veces está justificada, como en el caso de la llegada de internet a fines del pasado siglo o bien la presentación del iPhone en 2007; en ciertos casos está por ver si las tecnologías cumplen la promesa de transformación que apuntan (como el papel de los robots en la sociedad del futuro próximo o bien la magnitud del sistemas de conducción autónomos, por servirnos de un ejemplo); y en muchos otros, la premonición de “metamorfosis social” se ha quedado en nada (¿quién recuerda de las Google Glass?).

La inteligencia artificial es el campo que prácticamente todas las psiques preclaras del planeta perciben como el primordial impulsor de las grandes transformaciones que se avecinan. De manera coloquial, este término se refiere a la capacidad de las máquinas de razonar y portarse como los humanos. Lo frecuente es que estos sistemas se nutran del conocimiento aportado por personas, así sea a través de la programación informática o bien por medio de su capacidad de captar y procesar ingentes cantidades de datos -generados asimismo por la actividad humana- con el propósito de prosperar el desempeño de los hombres en múltiples áreas.

Un ya antes y un después en el planeta del ajedrez

Diciembre de 2017: AlphaZero asuela a Stockfish

No obstante, la evolución que significa AlphaZero, un programa desarrollado por la compañía inglesa DeepMind -adquirida por Google en 2014- amenaza con mudarlo todo. El rasgo diferencial de este sistema de aprendizaje profundo -que por el momento se ha aplicado al ajedrez y a otros juegos de estrategia- es que no precisa del conocimiento de la supervisión humana para adquirir en solo unas horas un nivel de comprensión del juego superior al del mejor de los humanos. No solo es superior a nosotros por su capacidad superlativa de manejar millones de cálculos por segundo y examinar todos y cada uno de los patrones de desarrollo estratégico posibles (lo que en computación se conoce como “fuerza bruta”), sino asimismo nos supera en peculiaridades que creíamos exclusivas de las personas: la intuición, la creatividad, la capacidad de tomar riesgos e inclusive el talento para generar belleza a través del juego.

El noruego Magnus Carlsen, actual vencedor mundial de ajedrez

Los maestros del ajedrez que han analizado las partidas de AlphaZero desvarían. No por el hecho de que gane, sino más bien por las estrategias que despliega para ganar. En su presentación en sociedad, en diciembre de 2017, AlphaZero asoló a Stockfish, el mejor programa de ajedrez del instante y la herramienta de preparación de la mayor parte de ajedrecistas de élite. De 100 partidas, ganó 28 y también hizo tablas en 72. No perdió ni una. Fue un genuino shock. Los especialistas afirmaron entonces que el ajedrez había alterado por siempre.
La nueva máquina aprendió a jugar por su cuenta con un solo input: las reglas del juego. Lo único que sabía era cuáles eran los movimientos posibles de cada pieza. No tenía información alguna sobre libros de aperturas o bien tabla de finales, el muy, muy amplio abanico de jugadas teóricas que aparentemente da las mínimas ventajas que los grandes jugadores (y programas informáticos) precisan para dominar y ganar las partidas. Tampoco conocía el presunto valor de cada pieza. AlphaZero adquirió un incomparable conocimiento del juego “único y superior” -tal y como lo definió el legendario profesor de ajedrez Gary Kasparov- en una jornada laboral enfrentándose a sí mismo en 44 millones de partidas, más de mil por segundo.

Más allí de la “fuerza bruta”

Una máquina que se guía (asimismo) por su instinto

El impacto que ha supuesto la aparición de AlphaZero en la comunidad ajedrecística ha sido tal que Magnus Carlsen (28 años), actual vencedor del planeta, afirmó que el programa es su “nuevo héroe”, aceptando explícitamente que ha incorporado a su estilo de juego ideas prestadas de las partidas del sistema de inteligencia artificial:

En su número de junio, la gaceta ‘Peón de Rey’, dirigida y editada por el Gran Profesor Internacional de España Miguel Illescas, examina exactamente de qué forma ha variado el juego de Carlsen sobre la base de lo que el Gran Profesor noruego semeja haber aprendido de AlphaZero. El primordial aprendizaje que Carlsen ha imitado de la máquina es su predisposición a sacrificar piezas al comienzo de la partida a cambio de sostener la iniciativa del juego. Esto es una cosa que va contra los principios del ajedrez tradicional y de la propia forma de jugar del número 1 en los últimos tiempos, considerablemente más académica y basada en explotar una mínima ventaja para ir avanzando lenta mas implacablemente cara la victoria final.

Conforme el análisis de Illescas y su equipo, Carlsen juega ahora de forma considerablemente más activa y agresiva: efectúa maniobras a priori extrañas desde el punto de vista “académico”, especula con piezas valiosas para conseguir ventajas en un largo plazo y semeja ignorar ciertos patrones esenciales del juego. Y los resultados son excepcionales: Carlsen está en mejor manera que jamás, jugando a un nivel jamás visto en la historia de este deporte.

Nuevas vías para la investigación

El potencial que se oculta tras AlphaZero

¿Qué nos afirma el hecho que el mejor de los humanos en su especialidad aprenda de una máquina cuya primordial virtud es la falta de prejuicios en su proceso de aprendizaje? Una posible contestación es que AlphaZero puede representar, esta vez sí, un cambio de paradigma. Y no solo en el ajedrez, sino más bien en un sinfín de disciplinas científicas: un sistema que descubre nuevas vías cara la excelencia sobre la base del procedimiento de ensayo y fallo puede representar avances en prácticamente cualquier área. “No sería la primera vez que el ajedrez sirve como campo de pruebas de cara al desarrollo del conocimiento humano en direcciones insospechadas”, recuerda el biólogo y también estudioso Diego Rasskin Gutman en la crítica que publica en exactamente el mismo número de ‘Peón de Rey’ sobre el libro ‘Game Changer’, que examina las mejores partidas de AlphaZero.

El propio Gary Kasparov aseveró últimamente que piensa que el programa podría prosperar de forma notable la investigación médica. No en balde, una versión cambiada del mismo, AlphaFold, ya ha probado una precisión excepcional para pronosticar de qué forma se pliegan ciertas proteínas basándose solamente en su secuencia genética. Este avance sugiere que esta clase de softwares podrían ser de vital relevancia para asistir a los científicos en el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer, asociadas exactamente a deformaciones en proteínas que intervienen en funciones cerebrales como el aprendizaje o bien la memoria.

El Alzheimer es la enfermedad neurodegenerativa más prevalente en el mundo.Dlumen

El Alzheimer es la enfermedad neurodegenerativa más prevalente en el planeta.Dlumen

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *