Una sensación de alivio y prudencia a sus seguidores para no provocar actos violentos en la calle. De esta forma acogen los presos soberanistas la sentencia del Tribunal Supremo que les va a aplicar una sola pena de sublevación, con malversación subsumida en exactamente el mismo delito. La nueva fue recibida de forma positiva por sus abogados defensores, en tanto que los jueces unánimemente no contemplan la condena por rebelión, tal y como demandaba la Fiscalía, que habría supuesto unas penas muy elevadas. «Es una sentencia blanda», aceptan fuentes de los letrados, que ven a sus protegidos apacibles y con una llamada a la serenidad del planeta independentista. Si bien la contestación al fallo judicial va a ser indudable de rechazo, la verdad es que las formas algo han alterado. Desde la prisión, los presos han hecho llegar un mensaje de calma a fin de que las movilizaciones ciudadanas no se desborden y terminen en actos de violencia. El término clave que ha primado entre los jueces y va a marcar las penas de los imputados. Todos y cada uno de los presos solicitan a la sociedad civil catalana una contestación concluyentes y masiva, mas «cívica, democrática y pacífica», aseguran en su ambiente. Esta es asimismo la tónica que domina en La Generalitat y los partidos soberanistas que abogan por asegurar el derecho a la queja y libertad de expresión «ante una injusticia política flagrante», mas sin caer en actos violentos o bien crispación exacerbada. «Cortar carreteras y inmovilizar Cataluña puede no ser útil», reconocen ahora ciertos líderes independentistas frente a la llamada a la huelga general de los CDR, la CUP y las organizaciones radicales. En las prisiones donde continúan los imputados el entorno es de serenidad frente a una sentencia distanciada del delito de rebelión, que habría embrutecido las penas hasta treinta años. La Fiscalía solicitaba una máxima de 25 años para Oriol Junqueras, a quien consideraba el máximo responsable del 1-O bien en su calidad de vicepresidente de La Generalitat. Por este motivo, el líder republicano agradeció esta rebaja al delito de sublevación, que puede fluctuar entre diez y 15 años, conforme fije la sentencia, como acostumbra a hacerlo: rezando. Leal a su costumbre y creencias de tipo religioso Oriol Junqueras escuchó Misa en la cárcel de Lledoners, dónde asimismo se hallan Jordi Turull, Josep Rull, Raúl Romeva y los 2 Jordis. En estos días, las visitas familiares y políticas han sido frecuentes, como las de los presidentes del Govern, Quim Tuesta, y del Parlament, Roger Torrent. Conforme fuentes de su ambiente, Oriol Junqueras y ERC están a favor de una contestación «fría, pacífica y rigurosamente política», mientras que los del PDeCAT y la ANC, alentados por Tuesta y el fugitivo Puigdemont, prefieren «armar mucho ruido». En cualquier caso, bajo lo que llaman «desobediencia civil», mas no institucional, absolutamente nadie duda de que las organizaciones radicales van a llevar tensión a la calle. «La división está servida», aceptan en el planeta independentista por las divergencias entre ERC y la línea dura de Tuesta, Puigdemont, la ANC y Omnium Cultural. «El enredo es monumental», aceptan estas fuentes. Al lado de la huelga de apetito que sostuvieron ciertos presos, que hizo a Jordi Turull ser quien más kilogramos ha perdido, la vida en la prisión no ha sido hostil, sino apacible. El líder de ERC, Oriol Junqueras, hombre de probadas creencias de tipo religioso, es quien más visita la capilla penitenciaria. «Reza mucho», aseveran fuentes de Lledoners. Es un presidiario místico, buen conocedor de lecturas religiosas y también historia vaticanista. Lee todas y cada una de las noches textos bíblicos ya antes de acostarse y frecuenta algo el gimnasio de la prisión dónde practica bici y cinta que le han rebajado algo de peso. El contacto con su mujer, la maestra Neus Bramona, ha sido incesante por medio de cartas y los cuentos que les manda a sus 2 hijos, Lluc y Joana. Su ánimo es de una resignación cristiana frente a una injusticia de «opresores políticos». Ciertos libros y periódicos consumen asimismo los ex- consellers Jordi Turull y Josep Rull, el primero bastante caviloso y muy distante, explican las fuentes consultadas. El líder de la ANC, Jordi Sánchez, es el más controvertido y de peor carácter, pasa sus días entre la habitación individual y paseos por el patio. Lo mismo hace su compañero Jordi Cuixart. «Son los más agitados», comentan en el centro. Raül Romeva, un viejo vencedor de natación y karate, se machaca de lo bonito en el gimnasio y la piscina del centro. «Es un cachas», afirman ciertos funcionarios de quien fuera consejero de Exteriores del Govern. Apasionado atleta, Romeva se entrega al ejercicio y adquiere en la farmacia suplementos alimentarios de herboristería para ganar fuerza y musculatura. Conforme fuentes de la cárcel, cuida mucho su dieta y solo toma agua de Vichy catalán. La ex- intuya del Parlament, Carme Forcadell, continúa en una moderna prisión de Tarragona cercana a su domicilio, recibe visitas de su marido, el informático Bernat Pegueroles, sus 2 hijos Bernat y Ferrán, y su única nieta. Forcadell practica gimnasia y su gran pasión: la costura, especialmente el punto de cruz. Menos adepta al ejercicio es la republicana Dolors Bassá, ex- consejera de Trabajo y Auntos Sociales de La Generalitat, que un día se rompió la nariz en un accidente de montaña y afirmó que era «por culpa de España». Casada y madre de un pequeño de un par de años, se siente satisfecha por su proximidad familiar en la prisión de Girona, que es su tierra natal. El viejo conseller de Interior, Joaquim Forn es quien mayor contacto sostiene con Tuesta y Puigemont, en la gran fractura latente en el PDeCAT. Mañana lunes, a la primera hora, los jueces del Supremo firmarán la sentencia que les fue repartida el pasado jueves por el comunicante y presidente de la Sala, Manuel Marchena, para su lectura terminante y sugerencias de última hora. Al lado de los detalles, lo esencial es que el delito de sublevación rebaja sensiblemente las solicitudes de la Fiscalía. A cargo de las condenas específicas, y todavía con años de prisión a la vista, la opinión de los presos y sus defensas es que todo pudo haber sido peor.

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