La privacidad se ha transformado en un nuevo valor añadido de los productos tecnológicos y la falta de ella comienza a ser un lastre. Una de las compañías más criticadas por esta razón es Amazon, una vez que se confirmara que su asistente de voz Alexa puede llegar a grabar conversaciones privadas que se pronuncian en su presencia, sin precisar que esté relacionado con las funciones que ofrece, si bien la compañía asegura que se trató de un error.
Hace un par de semanas que The Washington Artículo, propiedad de Jeff Bezos, el creador y dueño de Amazon, anunció que los altífonos con el asistente Alexa (la línea Echo de Amazon y otros aparatos de otras marcas que asimismo están conectados) dejarán borrar las grabaciones toda vez que se le solicite como una orden directa.

Amazon Echo y Amazon Echo Dot. Asistentes con Alexa
(Amazon)

“Alexa, borra todo cuanto he dicho hoy” es la primera de esas funciones que Amazon ha incorporado como instrucción verbal a su asistente, y que estaba libre desde la aplicación pertinente. Otra de las funciones pendientes de ofrecer a los usuarios es la de borrar la última solicitud que se le haga: “Alexa, borra lo que acabo de decir”.

Los dispositivos inteligentes de esta clase, teóricamente, no pueden oír conversaciones y solo se activan cuando oyen las “palabras mágicas” que les hacen receptivos a las solicitudes. Es asimismo el caso de “OK Google” con su asistente y “Oye Siri” de Apple para su Homepod. El primero dispone de un botón en su altífono Home que desactiva los micrófonos del dispositivo. El Homepod de Apple no lleva este mecanismo, si bien la compañía explica que la una parte de inteligencia artificial que se desarrolla cuando se le hace una petición marcha solo en el propio aparato, no en la nube, con lo que no se manda nada privado a ningún centro de datos.

Una familia de Portland descubrió que su altífono Echo grabó una charla privada y se la mandó a un contacto

La polémica con Amazon llega tras capítulos como el que vivió el año pasado una familia de Portland que descubrió que su altífono Echo había grabado una charla privada, no una solicitud a Alexa, y que se la había mandado a uno de sus contactos al azar. La explicación que dio la compañía sobre este episodio es que el aparato escuchó mal la charla de manera que interpretó que se le habían dado órdenes que le llevaron a hacer ese envío.
El movimiento de Amazon llega en un instante en el que hay varias ideas legislativas en U.S.A. para supervisar las funciones de escucha que pueden llegar a ejecutar estos aparatos. Esas grabaciones, teóricamente, deberían valer para supervisar que el sistema ejecuta de manera correcta lo que se le solicita. La amenaza que supone para la privacidad, puede hacer que las compañías se reconsideren los sistemas en que sus asistentes escuchan.

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