Este viernes se han conocido novedades en el caso de la trágica explosión de la calle Toledo, que segó la vida de 4 personas el pasado 20 de enero. Conforme ha podido saber ABC, la Audiencia Provincial ha aceptado a trámite los recursos presentados por 3 de las familias de los fallecidos y la Parroquia Virgen de La Paloma contra el fichero de la investigación. Estiman que la causa se cerró de forma prematura, al determinar el Juzgado de Instrucción número 35 de la capital española que se trató de un accidente, y demandan que prosigan las pesquisas en tanto que «la magnitud y los elementos que intervinieron en la explosión del 20 de enero difícilmente han podido esclarecerse en solo 4 semanas de instrucción».

El recurso de apelación se fundamenta en el informe efectuado por la Policía Científica tras el acontencimiento, en el que se descubrió que la fuga de gas se debió a la desconexión del cilindro de suministro de gas natural de la llave de acometida, «cuya instalación y mantenimiento son responsabilidad de la compañía suministradora del gas: Naturgy», arguyen fuentes de la parroquia. Denuncian que Naturgy «no entregó la documentación requerida y el juzgado jamás se la reclamó». «El mismo juzgado que, en un par de ocasiones (auto de sobreseimiento del 22 de febrero y desestimación de recurso presentado por las familias de las víctimas del 27 de mayo) ha optado por archivar el caso catalogándolo de accidente y fortuito», critican.

Además, estiman que «no se han estudiado los aspectos teóricos que dejen aseverar que fue un hecho accidental». Citan, nuevamente, al informe, en el que se recoge que hubo «un movimiento de terreno que afectó a la llave de acometida», mas insisten en que «no se ha indagado cuándo». «Con el registro de consumo de gas sabríamos cuando menos si el cilindro se desprendió ya antes, a lo largo de o bien tras la explosión. ¿Y si la fuga empezó en los días precedentes? ¿Y si el fallo estaba en la válvula?», afirman desde la parroquia. En este sentido, hacen hincapié en que no desean apuntar a «culpables o bien responsables», solo «que la busca de la verdad prosiga su curso» y que se realicen todas y cada una de las diligencias. «No estamos en el instante final de la investigación, sino más bien en el inicial», aseveran.

Comparación
Equiparan el trágico acontencimiento con la explosión sucedida en la calle de Gaspar Riachuelo, de Palencia, en 2007. «Después de once años se probó que todo se debió a la mala instalación de la válvula de la acometida: estaba mal sellada. Aquella explosión ocasionó la muerte de 9 personas, treinta heridos y 3 edificios desmoronados por el hecho de que, conforme la sentencia, la compañía no efectuó las diligencias precisas para eludir el daño ocasionado», arguyen, tratando de eludir que el caso se repita.

El Juzgado de Instrucción número 35 consideró en el mes de febrero que «la etiología de la explosión fue eventual, sin que haya podido establecerse otra causalidad diferente, habiendo sido provocada la explosión por un escape de gas natural, que se desarrolló lentamente, continua y prolongada en el tiempo». El auto señala que «esta circunstancia motivó que las referencias de fragancia de gas fuesen intermitentes, no llegando a producir alarma entre los residentes en la edificación hasta instantes ya antes de la explosión». «El escape se situó entre la primera caldera del edificio y la acometida de suministro, no habiendo influido en la causa de la explosión las posibles irregularidades administrativas o bien no de la instalación», afirmó entonces el juez, en referencia a la investigación policial.

En el trágico acontencimiento, que redujo a restos múltiples plantas de la casa parroquial de La Paloma, en el número 98 de la calle Toledo, murieron 4 personas: el sacerdote Rubén Pérez Ayala; el feligrés David Santurrones Muñoz; el obrero Javier Gandía Sepúlveda, que trabajaba en la edificación de enfrente; y también Ivanov Kochev Stefco, peatón. El informe judicial asimismo descartó que «la posible manipulación que hubiesen efectuado David y Rubén contribuyera a la causa de la explosión; constatándose la existencia de rupturas de agua que minaron el subsuelo del edificio en alguna medida, lo que influyó directa o bien de forma indirecta sobre la conducción y la acometida de gas natural».

La Policía Científica, por su lado, señaló que el escape, en su mayoría de prometano, se dio en las conexiones de la válvula de acometida, instalada a unos 60 centímetros bajo la vía pública. Desde ahí «se habría infiltrado al interior del inmueble». Eso fue suficiente para «producir la deflagración de una mezcla de aire-gas y producir una chispa eléctrica como las que se generan en el acto de activar un interruptor de luz, al ponerse en funcionamiento un electrodoméstico o bien frente a la presencia de una llama abierta». La Parroquia demanda ahora que se investigue si fueron los movimientos de terreno los que ocasionaron la desconexión y, en consecuencia, se debió a un accidente; o bien si se generó algún fallo de mantenimiento. La Audiencia Provincial deberá decidir si el recurso se acepta a trámite y, en consecuencia, se reinicia la investigación

Fuente: ABC.es

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