La Audiencia de Gerona ha juzgado este miércoles un entrenador de boxeo que se encara a 10 años de prisión por violar a una alumna en un hostal de Salt (Gerona). Víctima y atacante se habían conocido en un gimnasio del distrito de Santa Eugenia de Gerona y habían mantenido relaciones íntimas permitidas mas en una ocasión

Conforme ha declarado la víctima en el juicio que se ha hecho en la sección cuarta de la Audiencia de Gerona, conoció al acusado a fin de que le hacía de monitor de boxeo en un gimnasio ubicado en el distrito de Santa Eugenia de Gerona y empezaron a “flirtear”. Transcurrido el tiempo establecieron una relación “como de amantes”. En una ocasión, conforme su relato, ya fueron a este hostal de Salt donde sostuvieron relaciones íntimas permitidas.

El tres de agosto de 2016 por la mañana volvieron a reservar una habitación en exactamente el mismo sitio. La mujer especificó que, de entrada, volvieron a sostener relaciones “con normalidad”. En un instante determinado, cuando estaba tumbada desnuda en cama, el hombre se le puso encima y la penetró por la fuerza por vía anal. “Me separé y le afirmé que parara que me hacía daño mas me dio una bofetada”, especificó la víctima.
Entonces, procuró huir de la habitación mas la víctima especifica que el acusado se lo impidió y la llegó a sostener de manera fuerte por el cuello y por la nariz “hasta el punto que no podía respirar”. La víctima narró que se amedrentó mucho y llegó a temer por su vida. “Llegué a meditar que me hallarían muerta”, afirmó la mujer que ha añadido que el acusado no paraba de decirle que era “suya” y que podía hacerle lo que quisiese.

Fiscalía y acusación particular mantienen que la víctima se sintió “bloqueada y asustada”, no halló la forma de huir y “dejar de prestar resistencia” para eludir un mal mayor. Entonces, pese a que el acusado sabía que la mujer “no quería”, la acabó penetrando. La víctima ha expuesto que, una vez acabada la violación, el procesado la forzó a ducharse.
En el juicio, el acusado se ha acogido a su derecho a no responder a la fiscalía y la acusación particular. A preguntas de su letrado, afirmó que el tres de agosto no llegaron a sostener relaciones íntimas y ha insinuado que la demanda podría deberse a que se proponía terminar con la relación pues el “preocupaba” que su mujer se enterase.

El letrado no le ha preguntado por el contenido de los mensajes que se mandó con la víctima tras la presunta violación. De este modo, no ha dado ninguna explicación sobre por qué razón le solicitó que suprimiera el contenido del teléfono y que le devolviese el terminal, que conforme la mujer le había regalado.
Los siquiatras que atendieron a la víctima tras los hechos apuntaron que sufría síntomas propios de un agobio postraumático como bloqueo sensible o bien amnesia disociativa. Los forenses que la exploraron el 10 de agosto han apuntado que tenía lesiones compatibles con una penetración anal.
Al final del juicio, la fiscalía y la acusación particular han pedido una pena de 10 años de cárcel y han retirado la agravante de parentesco que aplicaban en un inicio, si bien el letrado de la víctima ha mantenido el de género. Asimismo solicitan al tribunal que impongan al acusado seis años de libertad observada y que no se pueda aproximar a la víctima a lo largo de 10 años.
En término de responsabilidad civil, desean que el adiestrador indemnice a la víctima con seis.000 euros. La defensa, en un inicio, solicita la absolución.

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