El futuro de los primordiales fabricantes de dispositivos móviles y objetos conectados y de los grandes operadores depende de lo que suceda con el 5G. Por tal razón, en 2020 se generará un enorme despliegue del marketing y un incremento masivo de la publicidad sobre este nuevo estándar. Mas, de momento, las aproximaciones comerciales, como la llamada 5GE del titán de Norteamérica AT&T, son un descalabro. En verdad, los especialistas en telecomunicaciones la han criticado con rabia.
Poderosas compañías del ámbito como Qualcomm o bien Huawei están ejercitando una presión notable para apresurar el despliegue de esta tecnología en una ola que combine aparatos y redes. Precisan que la demanda de velocidad del 5G coincida con el suministro de capacidades. En verdad, saben que no pueden conformarse con los clientes del servicio de teléfonos inteligentes. Para llegar hasta dónde desean, deben hacerse con los compradores de industrias emergentes, como los vehículos autónomos, los wearables y internet de las cosas.

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En una fase de estabilidad en el negocio móvil como la presente, solo el 5G anima de veras las discusiones entre los directivos y los ejecutivos estadounidenses. Los 3 primordiales contricantes, Verizon —líder en calidad, si bien por muy poco—, T-Mobile y AT&T ofrecen servicios afines. iOs, de Apple, y Android, de Google, son ambientes prácticamente idénticos. Y las aplicaciones más populares —Whatsapp, Instagram, Youtube— están muy afianzadas.

Por tales razones, el 5G formará el auténtico salto cualitativo. Esta denominación sirve para designar el bulto de nuevos sistemas que deberían comparar la navegación por el móvil y la conexión a través de fibra óptica. En vez de un ancho de banda que fluctúa entre los 10 y los 20 megabytes por segundo, se podría lograr los 200 y, hasta en el mejor caso, los 500, suficiente para la transmisión de vídeo con la máxima resolución, 4K. Todo ello explica que la construcción de esta infraestructura se haya transformado en un tema geoestratégico.

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El alcance internacional del enfrentamiento se explica por la tirantez entre los gobiernos de Estados Unidos y China. Los estrategas norteamericanos piden al resto de países que no empleen los equipos de Huawei por el hecho de que, conforme mantienen, esta empresa sostiene una relación muy angosta con la administración del gigante asiático. De ser eso cierto, instalar el hardware de Huawei equivaldría a darle a China una ventaja a nivel competitivo que los americanos no están prestos a permitir.
Para lograr la velocidad del 5G, se requiere señales de mayor frecuencia y menor longitud de onda. Y cuanto más corta sea esta, más probable va a ser que padezca el bloqueo de obstáculos naturales, por insignificantes que parezcan, por poner un ejemplo, árboles. Así, los operadores van a deber contar con una red de estaciones densísima. Fuere como fuese, los ensayos de AT&T con el 5GE —la Y también procede de Evolution— no han hecho más que enervar a sus contrincantes, por el hecho de que se temen que la decepción por esta transición empañe la imagen de esta tecnología.

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