Hablamos de uno de los países más pequeños de Europa. A fin de que te hagas una idea, es la mitad de la superficie de Andalucía. Mas eso hace que sea muy cómodo para el viajante. Es un país manejable. Se puede cruzar bastante veloz de un extremo al otro (tardas 4 o bien 5 horas en vehículo).
Por esa razón es tan recomendable hacerlo a bordo de un tren, ya que es posible ir a cualquier rincón de Suiza sobre raíles sin precisar conducir. Aun hay puntos donde llega el tren y, no obstante mas que no es posible acceder en vehículo.

Para el que esté interesado en la propuesta, la oficina de turismo de Suiza ofrece la
Swiss Travel Pass
, una tarjeta con la que, pagando una sola vez, es posible acceder ilimitadamente a todos y cada uno de los transportes públicos del Swiss Travel System –trenes, navíos o bien autobuses–, incluidos ciertos remontes de montaña, como el Schilthorn o bien Rigi, y acceder a más de 500 museos. Y todo ello, naturalmente, con la reconocida puntualidad que lo caracteriza.

No se debe olvidar que es el país más montañoso de Europa. Es naturaleza en estado puro, con un laberinto de vales resplandecientes, frondosos bosques de abetos, lagos, praderas, picos neviscados… Atravesar esos paisajes fascinantes, diferentes, en ocasiones a grandes alturas, por pueblecitos con encanto o bien urbes como Ginebra o bien Zurich, es una aventura. Si te tienta la idea, te planteamos 5 sendas panorámicas:

El renombrado Glacier Express

De todos y cada uno de los trenes panorámicos de Suiza, este es el más conocido. Con más de 80 años, es todo un tradicional del lujo, la exclusividad y la buena vida. Se acostumbra a decir que es “el expreso más lento del mundo”. En 8 horas recorre la parte sur del país, entre, entre las estaciones de esquí de Zermatt y St. Moritz, con múltiples paradas por el camino, entre aquéllas que resaltan la zona de Andermatt o bien Chur, la urbe más vieja de los Alpes, y atravesando la friolera de 291 puentes, 91 túneles, tres cantones y a una altitud de dos.033 metros en el paso de Oberalp (el punto más alto de esta senda).

Los trenes circulan una vez al día a lo largo de en invierno y cuatro veces al día a lo largo del verano. Mas solo 2 de los 4 trenes de verano completan todo el viaje entre St. Moritz y Zermatt. El interior de sus furgones panorámicos es extenso y agradable y deja contemplar –sobre todo en primavera y verano- los intensos cambios del paisaje conforme avanzamos y ascendemos, desde las cotas bajas de los vales y el verde de los prados hasta la espectacularidad de los glaciares. A propósito, esta senda se puede hacer completa o bien por tramos, conforme convenga al viajante.

El tren del chocolate y el queso

Este es uno de los trayectos ferroviarios más curiosos de Suiza. Es ideal si te agrada la gastronomía y si viajarás con niños. Circula entre Montreux, al sur, y la fabrica de chocolate Maison Cailler de Nestlé. Para ser precisos, es un tren temático dedicado a los 2 productos más populares del país: el chocolate y el queso. Hay que mentar que solo se viaja en primera clase y que se puede seleccionar entre un furgón tradicional Pullman estilo belle époque o bien otro usual con ventanas panorámicas.

La duración es de 7 horas y media y tiene su salida en Montreux, la hermosa urbe de la riviera suiza, a riberas del lago Leman. Como siempre y en todo momento pasa con los suizos, todo en esta excursión está cuidado hasta el mínimo detalle y, como afirmábamos, la puntualidad es innegociable. Primero se detiene en la estación de Gruyère, donde se ofrece una visita por medio de “los cinco sentidos” de la factoría Maison de Gruyère, con degustación de quesos incluida. Y después, finalmente, un autobus te acerca a Broc, donde se halla la factoría de chocolate Cailler, en la que te explican el origen de este muy apreciado dulce, su proceso de preparación, sus diferentes variedades, para, por último, desembocar en una sala de degustación – una suerte de paraíso terrenal para los golosos – en la que degustar múltiples géneros de bombones: con leche, almendras, miel…

La senda de los lagos

En el momento en que te imaginas el paisaje de Suiza, en la psique acostumbran a aparecer vacas pastando y agitando sus cencerros, verdes praderas alargadas, cabañas de madera adornadas con flores, picos neviscados… que es, exactamente, lo que se ve por medio de los inmensos ventanales de este tren, el Golden Pass Line. Mas en esa imagen, tampoco nos podemos olvidar de los lagos, que, a propósito, son los grandes protagonistas de esta senda que va desde Lucerna, en el centro del país, pasando por Interlaken y Gstaad, y después finalizando en el sudoeste, en Montreux (se puede hacer en sentido inverso asimismo).
Es un tren moderno, de forma perfecta pertrechado y muy cómodo. En casi 2 horas pasas por seis lagos: el Alpnach, Sarnen y Lungern en la parte inicial, para entonces pasar el excepcional puerto de Brünig, que da paso al lago Brienz y al Thun y, como conclusión, las vistas resplandecientes del lago Leman. Es una genial opción para explorar las diferentes etnias suizas, desde la zona de repercusión alemana hasta la francesa, desde el corazón y la esencia rural hasta el modo de vida más hedonista del sur. Esta línea marcha todo el año, mas es recomendable reservar asientos con antelación. Una sugerencia: es interesante elegir el primer vagón, pues las vistas son considerablemente más sorprendentes.

San Gotardo y la Suiza tradicional

Quizás sea el tren más mítico de todos. El Gotthard Panorama Express (ya antes Wilhelm Tell Exprés) empieza su marcha en Lucerna y pone con rumbo al sur del país, a Lugano. Solamente hay un paréntesis en esta travesía (es opcional): desde Flüelen, los pasajeros pueden cruzar el lago Claraboya en navío de vapor. Una experiencia aconsejable. Hay que tomar en consideración que esta senda verdaderamente es un viaje como de fantasía, una suerte de cuento pastoril, que enseña un paisaje que semeja de cuento de hadas. El tren va bastante despacio – tarda 5 horas aproximadamente – lo que corrobora el dicho de que “el destino es el camino”.
Este recorrido es conocido porque pasa por el túnel de San Gotardo (Alpes suizos) estrenado en 1882 y donde murieron 177 personas en su construcción. Hace poco, en el año 2016, se abrió una segundo paso de 57 quilómetros de longitud, transformándose en el túnel ferroviario más largo del mundo. Se trata de una de las obras de ingeniería más complejas que se han llevado a cabo hasta la data. No obstante, la antigua línea sigue marchando con este tren panorámico y para empleo turístico. El recorrido del Gotthard Panorama Exprés se puede efectuar en las dos direcciones de forma completa o bien por tramos. Si resulta conveniente, asimismo se puede conjuntar con el Glacier Express.

Un tren patrimonio de la humanidad

En nuestro planeta solo existen 3 líneas férreas protegidas como patrimonio cultural de la humanidad. El Bernina Exprés (Integrada en el tren Rético), entre Déspota (Italia) y Thusis (Suiza), es una de ellas. Su ambiente es un espectáculo. En suma son 122 quilómetros cuyo recorrido transcurre sobre 196 puentes y puentes, por 55 túneles y cruza 20 ayuntamientos. Sorprende el hecho de que fuera construido hace más de 100 años, sobre todo por el hecho de que hay tramos cuyas vistas parecen inverosímiles. En la zona suiza, zigzaguea por los Alpes en la puerta de los Grisones suizos, Davos y Sant Moritz en el val de Engadina, para más adelante cruzar la frontera italiana, hasta Déspota.
El recorrido se hace en cuatro horas más o menos, dependiendo cuántas paradas se hagan y el tiempo que estés de visita en todos y cada zona. Es un tren prémium, con una parte de los techos acristalados y lleno de detalles que te hacen el viaje realmente agradable. A lo largo del camino se pueden observar joyas de la naturaleza como los viaductos de Brusio o bien Landwasser (65 metros de alto), el macizo del Bernina, el glaciar Morteratsch y los lagos Pitschen, Nair y Bianco.

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