1. Busca la información del país que visitas en el sitio web del MAEC

El Ministerio de Exteriores y Colaboración cuenta con información detallada de todos y cada uno de los países del planeta. Acá podemos localizar qué vacunas precisamos, de ser posible sacar el visado en el aeropuerto, la seguridad de cada zona, los números de referencia de las embajadas… Una pequeña guía que nos puede hacer muy simples los laboriosos trámites burocráticos de cada país.

2. Vacúnate de todo cuanto puedas

Aunque ciertos viajantes prefieren arriesgar y vacunarse solo de las inyecciones obligatorias, también es sano hacerlo con las vacunas recomendadas. Por muy aventureros que seamos, las enfermedades no hacen diferencias con sus víctimas, y una fiebre tifoidea puede hacernos pasar un rato malísimo. El Centro de salud Carlos III en la villa de Madrid es el mejor sitio para vacunarnos.

3. Saca el visado con tiempo

No todos y cada uno de los países africanos precisan de visa para visitarlos, mas si la precisas no aguardes al último instante. Las embajadas africanas acostumbran a solicitar abundantes datos (reserva de hotel, billetes de aeroplano, en ocasiones aun una carta de convidación) y muchos visados tardan una semana larga en gestionarse.

4. Cuidado con el clima

En Europa tendemos a estimar África como un enorme continente que no se distingue mucho en sus diferentes zonas. Solamente lejos de la realidad. Si bien la mayor parte de sus países tienen un tiempo tropical durante todo el año, es útil saber en qué momento toca la temporada de lluvias. No va a ser exactamente los mismos meses en Senegal (de mayo a septiembre) que en Tanzania (de noviembre a febrero). El único denominador común en todo el continente es el abrasante calor, no puede faltar el bote de crema solar.

5. Que sea con ropa ligera

La humedad es uno de los factores que más influyen en el tiempo africano. Solamente bajar del aeroplano, sentimos su calor estresante golpearnos como una ola. La ropa de materiales ligeros, colores claros y holgada es la mejor para sentirnos a gusto a lo largo del largo día.

6. La higiene es importante

Aunque el continente ha mejorado los últimos años sus condiciones sanitarias, jamás está de sobra ir bien preparado. Como en otro viaje, un pequeño bote de jabón sin agua puede salvarnos el día si se vuelve pringoso. ¡Mas cuidado! Este jabón no sirve para desinficionar heridas, las abrasa y es muy doloroso.

7. Tápate la cabeza si vas de safari

El sol queja on-line prácticamente recta por los países de safari y el alegre día divisando animales puede terminar en insolación profunda. Tápate con un gorro o bien una visera, toma mucha agua y disfruta. No ocupa nada en la maleta y se marcha a utilizar todos y cada uno de los días.

8. Un pequeño botiquín

Fácil de lograr en farmacias y estaciones de servicio de España, un botiquín portátil contiene vendas, tiritas, agua oxigenada y todos y cada uno de los elementos precisos para sanar pequeñas heridas. El centro de salud puede estar a quilómetros de donde te hallas y no siempre y en toda circunstancia es simple llegar hasta él. Si al botiquín le agregamos un buen aerosol antimosquitos para el cuerpo, estamos cubiertos.

9. Paciencia en las aduanas

Muchos conocidos han acabado por darse la vuelta a España tras perder los papeles en la frontera, y no me refiero a los del visado. Las preguntas que estimamos superfluas, los continuos repasos al pasaporte y las miradas de sospecha no deben tratarse como una degradación, sino que debe comprenderse como el trabajo de los aduaneros. Si por alguna razón solicitan un soborno, es esencial negarlo, y solamente simple que enseñarles el sitio web del MAEC con los datos de visados para cortarlo de raíz.

10. Adquiere una tarjeta SIM para el teléfono

Son alcanzables y económicas, la mayor parte se venden en los propios aeropuertos. Una tarjeta SIM con algo de saldo puede sacarnos de apuros por lo menos lo esperamos. Además de esto, si hacemos amigos por la zona va a ser bueno poder contactarlos a lo largo de nuestra estancia…

11. Informa en la embajada de que estás allí

Aterrizamos en la capital y nos lanzamos a la aventura sin pensarlo por un instante. Una visita a la embajada de España, una firma en un papel y ya estamos cubiertos caso de que ocurra cualquier eventualidad. Las embajadas están habituadas a estas gestiones y es bueno que nos pongan cara.

12. Busca un buen vehículo

Las carreteras africanas pasan por todas y cada una de las formas y colores. Algunas están esmeradamente pavimentadas y otras consisten en complicados caminos de barro, infestados de baches y charcos. Un buen vehículo deja al viajante moverse con soltura de destino a destino sin precisar parar cada 5 minutos para echarle agua al motor.

13. El tiempo es relativo

Nosotros, los europeos, vivimos con el ansia incesante de correr de lado a lado. No ocurre lo mismo en África y es esencial respetarlo. 2 o bien 3 horas de espera no se transforman en pesadilla si entendemos que estamos inmersos en una cultura diferente, y aprovechamos ese tiempo para dialogar con cualquiera, o bien admirar el paisaje. No hay prisa alguna. Hemos venido de visita para gozar.

14. No juegues a las ONG

Entre el alegre color y la música africana podemos localizar trazas de miseria. Pequeños pidiendo dinero, madres con los niños… Perpetuar la historia de leyenda de que el europeo rebosa dinero no hace ningún favor a nadie, y es esencial saber de qué manera, en qué momento y a quién asistir. Existen numerosas organización sin ánimo de lucro en el continente que tratan sus fondos de forma responsable, y es tan fácil como asistir a ellas para pedir información.

15. Es África, no el Dorado

Muchos viajantes por el continente, y no necesariamente novatos, agradan de disfrazarse de Indiana Jones cuando lo visitan. No te disfraces. El látigo está pasado de tendencia y los pantalones de cuero dan un calor horrible. Si alguno considera que por viajar a África visita una tierra salvaje y falta de toda civilización, se llevará una buena decepción. Además de esto, se ve absurdo en el momento en que un europeo achicharrado anda por la capital de un país como si fuera a asaltar el templo maldito.

16. El idioma puede suponer un problema

El pasado colonial del continente deja que la mayor parte de sus habitantes hablen inglés, francés o bien portugués, en dependencia de quién les subyugó, mas ciertos solo saben defenderse con el idioma de su etnia. En dependencia del género de viaje que vayamos a hacer, habrá que enterarse del idioma más hablado en todos y cada país, y meditar si precisamos un intérprete que nos acompañe.

17. La fotografías son un arma de doble filo

Es frecuente hacer fotografías al parlamento húngaro cuando vistamos Budapest, o bien del Big Ben en la ciudad de Londres. En África, no obstante, abunda la triste costumbre de retratar la miseria, o bien a los pequeños tal y como si fuesen figuras de cera. Las faltas de respeto más frecuentes son con la cámara en la mano. No hace falta retratar la pobreza sino más bien aprender de ella, y si deseamos inmortalizar un semblante, nada tan fácil como consultar primero si dan su permiso.

18. La historia es apasionante

Aprende la historia de tu destino, pregunta a los locales. Cada país africano ha sudado ríos de sangre por su tierra y las civilizaciones precoloniales fueron reinos tan longevos y poderosos como los europeos. Viajar es conocer nuestro destino lo más de forma profunda que nos deje el tiempo que estemos allá, y conocer la historia de un país africano es una experiencia alucinante.

19. Cada individuo es diferente

En el continente se extienden incontables etnias, etnias y religiones. Cada país amontona cientos de ellas y forman una parte fundamental de la cultura local. De esta forma, no es frecuente que un mandinga de Guinea Bissau sea amigo de un fula, mas sí hay un enorme respeto en este país entre cristianos y musulmanes. Zambullirnos en todas y cada una de estas etnias y religiones, aprender de ellas, dejarán hacer de nuestro viaje uno más rico y humano.

20. No tengas miedo

Las guerras, golpes para derrocar al gobierno, asesinatos y secuestros en África han sido el pan de día tras día en los noticiarios desde el final de las independencias, de ahí que un viajante novato acostumbra a cargar consigo un lastre de temor nada preciso para conocer el continente. Siguiendo las reglas básicas de seguridad que detalla el MAEC, comportándose con respeto cara el resto y sin dar la nota, es seguro viajar por cualquier sitio del planeta. Saltándonos las reglas, insultando y tirando billetes de dólar por las aceras, pedimos a voces que nos pase algo en cualquier sitio del planeta. Es evidente que hay un peligro palpitante en ciertos países, mas acá entra nuestra elección al haber viajado a ellos en lugar de a Bélgica. Con la gente que conozcas, compórtate como harías en la ciudad de Boston, o bien en Viena, sencillamente. Relájate y goza. Pisarás una tierra que te va a enamorar.

Fuente: larazon.es

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